Posgrados Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá
Escrito por Sergio David Acevedo ValenciaMay 10



Por Eduardo Arias
Revista Semana
PUBLICADO 27/04/2007
Hoy no tengo ningún motivo en particular para declararle mi amor eterno e irrestricto a la Universidad Nacional de Colombia. No es un homenaje a sus rectores ni a sus profesores. De hecho, tengo entendido que está en marcha un proyecto “urbanístico” que pretende aniquilar sus árboles y encementar su hermoso campus en el mejor estilo peñalosista.
Este es simplemente un mensaje de gratitud a una entidad por el simple hecho de existir. Por mantenerse viva y vigente en un mundo que le rinde pleitesía a los monopolios, a las élites plutocráticas que no llegan allí por su inteligencia o sus valores humanos sino por el billete que les permite acceder a la educación superior.
La Universidad Nacional de Colombia, sin importar lo bien, regular o mal que anden sus distintos programas, es el sitio donde se reúne lo mejor de este país: esa mezcla de jóvenes de distintas regiones y de diferente condición social.
A pesar de los grupos extremistas que la infiltran y la contaminan, la Universidad Nacional de Colombia sigue siendo el lugar ideal para debatir las ideas, para crear conocimiento, un conocimiento al servicio de la sociedad y no de grupos económicos y de intereses privados.
“Resistir es existir“, dice uno de los tantos graffiti que adornan las fachadas de los edificios de la plaza Che Guevara. Mientras la Universidad Nacional de Colombia exista, la inteligencia tendrá un sitio dónde resistir a las verdades absolutas ue intenta imponer a sangre y fuego el capitalismo salvaje.
Bentita seas, Universidad Nacional de Colombia, lo mismo que tus hermanas la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle, la Universidad del Magdalena, la UIS, y tantas otras universidades públicas que sobreviven en Colombia.
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