Marmato, oro y polémica
Columna diario La Patria
Por Sergio David Acevedo Valencia
Cuando uno recibe una invitación escoge si va o no, puede pasar por descortés o desinteresado. Pero esta vez la invitación era para ir, pocos fueron los interesados y muchos más los descorteses con un pueblo que ha servido de mucho a Colombia. En los relatos de la historia se alude al episodio donde Simón Bolívar empeñó esas tierras para financiar la campaña libertadora, en las estadísticas es el segundo municipio productor de oro del país; así no se vea una carretera pavimentada, más bien es una trocha y a su lado muchos ranchos a medio caer, es como una maldición, entre más ricos menos desarrollo.
Después de visitar a Marmato este año dos veces, de dialogar con sus autoridades, líderes, comerciantes, arrieros, mineros, docentes y mucha gente se puede sentir algo de rareza en el ambiente, pareciera estar en el cuento de Gabo “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, muchas opiniones corren de cafetería en cafetería, algunos sólo susurran para que los demás no se den cuentan de sus opiniones, otros como popularmente se dice, “frentean”.
El 21 de febrero se celebró el foro informativo sobre la situación de ‘Pesebre de Oro de Colombia’ y cuando pensábamos que por fin se iba a tener algo de claridad hacia donde va el proyecto minero de Marmato, groseramente el invitado desinteresado y descortés no llegó, la empresa canadiense Colombia Goldfields Limited, no participó en un ameno y afable diálogo con los marmateños, lo que reivindica la suspicacia que le colocan los pobladores al proyecto de esta compañía en la localidad.
Es admisible cuando la corporación dice que todavía no se tiene claro cómo va ser la explotación porque apenas se realiza el estudio de viabilidad y ante esto lo que sí es sincero, es el necesario desplazamiento del municipio para realizar dicho desarrollo y más si se hiciera a cielo abierto, lo cual implicaría, sin conocer mucho de minas, geología y materias afines, una depresión de un diámetro entre uno y dos kilómetros como lo he visto en minas de cobre y carbón a cielo abierto, me atrevo a decir que este llegaría fácil a sector de El Llano donde están construyendo el nuevo pueblo, lo que implica que la reubicación debe ser distante de donde hoy existe Marmato.
Aunque los representantes de la canadiense dicen que el proyecto se ha socializado, podría afirmar que nunca ha llegado un proyecto como tal, porque hablando con los representantes de la compañía en Marmato, sólo comentan de proyectos forestales y de capacitación para los habitantes, cuando se está es hablando del traslado entero de un pueblo donde se incurre en muchas áreas, no sólo la social e histórica sino la construcción en sí de una nueva cabecera urbana.
Y en este horizonte no se divisa un proyecto serio, como debe ser. Si la multinacional quiere que no surjan suspicacias es necesario que de forma urgente presenten el plan de reubicación de todo Marmato, para el bienestar de todas las partes.
Es importante dejar la especulación de ambas partes; la de los marmateños y la de la Colombia Goldfields Limited, es hora de concretar la reubicación con todas las prebendas para los pobladores, porque dinero debe haber; teniendo en cuenta la compra casi total de los títulos mineros del pueblo por parte de la multinacional. Indudablemente hay un verdadero negocio multimillonario que se tiene en estas tierras con el cual debe haber suficientes recursos para hacer todo por beneficio de la comunidad.
Así todavía no se tengan solicitudes de permiso ante el Ministerio de Ambiente y Vivienda para la explotación de estos subsuelos por parte de compañía minera, es un negocio que tarde o temprano se va llevar a cabo, por lo tanto lo mejor es acelerar los procesos los cuales sean muy claros para concretarle a los marmateños lo que se va hacer y así ganar todos.








