La Tangovía y sus nuevas generaciones

Columna diario La Patria

Por Sergio David Acevedo Valencia

El tango lo llevamos en la sangre, en esta latitud de Colombia nacimos con él; mi abuelo materno después de terminar sus labores buscaba su vitriola y escuchaba su tango favorito, “El adiós”, compuesto en 1937 por Virgilio San Clemente con nostalgia dice: “En la tarde que en sombras se moría, buenamente nos dimos el adiós…”.
De pequeño mi padre me llevó a conocer grandes exponentes del tango que llegaron al balneario Viña del Mar en Riosucio, Pepe Aguirre, Armando Moreno, Raúl Garcés, Roberto Maida, Jorge Valdez, entre muchos otros brindaban veladas tangueras elegantes, estos intérpretes con sus corbatines e impecables trajes negros llegaban con sus tonadas rioplatenses a tierras donde se escribió historia fatídica del tango, el cuerpo de Carlos Gardel fue velado una noche en La Perla del Ingrumá, en una casa al lado de la iglesia de San Sebastián, llegaba de Medellín de paso hacia el puerto de Buenaventura para ser llevado a Nueva York y de allí a Buenos Aires al Cementerio de La Chacarita donde reposan sus restos mortales.
Entonces me atrevo a decir que muchos de la generación ochentera, además de crecer escuchando el boom del rock en español y sus letras como la de Pilar, su bicicleta y su par de buenas, o la suerte de Andrés Calamaro y sus cartas sin marcar que por cierto su ultimo álbum “Tinta roja” es una recopilación de tangos clásicos, nos lleva a una generación que creció a la par con el Tango.
Los de la generación de la década 1980 crecimos escuchando letras como el “Día que me quieras” o los acordes de Piazzola, el tango se vive con gran pasión en el Viejo Caldas y Antioquia. En Riosucio el Bar El Taurino del amigo ‘El Oso’, se vivía a plenitud el Tango entre carteles publicitarios de corridas de toros de Manizales y Supía, ese aire sureño y porteño que en Manizales se regodea en la ‘Calle del Tango’, ese tango nostálgico, pasional y enamorador, tiene hinchada joven.
Y la vida continúa, como dijo en 1926 Gabino Coria Peñaloza “Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar”, esa generación de los ochenta ya son don o doña, ya estamos grandes, el bar del ‘Oso’ ya no es el mismo, le quitaron los carteles taurinos y no sé qué música se escucha. Gardel y Piazzola ya no son revolucionarios del tango, ahora como todo, hemos avanzado y el tango también, pero al menos nos gusta la revolución e innovación.
Contemporáneamente las tonadas tangueras han evolucionado al electrotango, fabulosa música, la mezcla de sintetizadores, violines eléctricos, video djs, bandoneones, bajos y demás influencia de la electrónica han hecho la sublevación de la música del Río de la Plata.
Por eso y como un pedido justo de la nueva generación tanguera de Caldas, esperamos en la próxima Feria de Manizales y en su Tangovía alguno de los grupos representativos de este insurrecto género, como son: San Telmo Lounge, Tanghetto, Ultratango, Gotan Project, Narcotango, Bajofondo, Debayres, Tango Crash, Otros Aires, Tangodrims, Zona Tango o Tango Fusion Club.
A ver si algún día este mundo deja de ser una porquería, como en el quinientos seis y ahora en el dos mil, para que se acaben los chorros, maquiavelos, amargados, la maldad insolente y no sigamos en el mismo lodo todos manoseaos, para cortar la mentalidad de aquellos viejos tiempos, que eran mejores… porque los mejores están por llegar.

Marzo 19 de 2008