Tomado de Público.es

Estados Unidos no deja que se publiquen fotografías que muestren el horror de la guerra vivida por los marines.

El periodista Zoriah publica fotos de marines muertos en Irak // EEUU le niega el acceso a todas sus zonas militares
El periodista Zoriah publica fotos de marines muertos en Irak // EEUU le niega el acceso a todas sus zonas militares

¡No saques fotos!, ¡Joder! ¡Sal de aquí!”. Zoriah Miller, fotógrafo empotrado en el Ejército de Estados Unidos en Irak, estaba con una patrulla, el pasado 26 de junio, cuando le informaron de un atentado suicida en plena reunión entre dignatarios iraquíes y estadounidenses en Al Karma, cerca de Faluya. Una matanza: al menos 25 muertos, entre ellos marines. El Ejército bloqueó el acceso al edificio, aunque Zoriah consiguió entrar y sacar fotos: desfigurados, los cadáveres sólo eran reconocibles por sus uniformes. Le gritaron que saliese, pero Zoriah sacó fotos de los marines muertos. Y las publicó. El Ejército de EEUU le echó de Irak y ahora intenta negarle el acceso a todas las zonas militares estadounidenses del mundo. Los marines muertos en Irak no se enseñan.

Es la primera vez que un periodista es expulsado de Irak por osar transgredir esa regla no escrita desde el principio de la invasión en 2003. El caso de Zoriah ilustra el silencio informativo que impone EEUU sobre la situación en el país árabe. “Es una guerra y no podemos retratar sólo a soldados distribuyendo caramelos. También hay que mostrar la muerte”, afirma en una conversación telefónica Zoriah, de vacaciones en su casa de EEUU. Los continuos atentados y secuestros impidieron a los periodistas extranjeros trabajar en Irak. Sólo nueve fotoperiodistas –según Zoriah– cubren un conflicto que moviliza a más de 150.000 soldados.

Acostumbrado a trabajar empotrado en zonas de conflicto, Zoriah sabía que “los soldados no querían que estuviera allí para sacar fotos de sus amigos muertos”. Tras el atentado en Al Karma, aún en estado de shock, Zoriah decidió publicar las fotos de los marines muertos en su blog tres días después, el 29 de junio. El Ejército obliga a los fotógrafos a respetar una serie de normas mediáticas, que les impide publicar imágenes de soldados “muertos en combate”, salvo si “no pueden ser identificados” o si la familia lo autoriza.

Tras avisar de la dureza de las fotografías, el blog ilustra la cruda realidad de la guerra: si no fuera por las botas, nadie diría que son cadáveres de soldados estadounidenses. Algunos tienen la cabeza arrancada. Zoriah acompañó las imágenes del relato del atentado: “Buscábamos escondites de armas e informaciones sobre Al Qaeda cuando llegó un mensaje por radio. ‘Tenemos un muerto y dos heridos. ¡Vamos! ¡Vamos!’… Cundió el pánico entre la gente. El soldado que corría a mi lado miró al suelo: había una oreja y parte de una cabeza. Nos miramos y nos dimos cuenta que estábamos viviendo una locura. Y sólo era el principio”.

La reacción del Ejército fue inmediata. El 30 de junio, el mando militar exigió a Zoriah que retirase las fotos, considerando que violaba las normas. “Esperé tres días antes de publicarlas, me aseguré de que los cuerpos no eran identificables y que las familias estuviesen informadas”, aboga el fotógrafo. No hubo manera. Le llevaron a una zona militar de Faluya, le trasladaron a Bagdad y, el 9 de julio, Zoriah se marchaba de Irak.

Desde la invasión ordenada en marzo de 2003, más de 4.000 marines murieron en el país árabe, una cifra asumida por Washington, aunque el número de bajas pueda ser mayor. La prensa estadounidense informó de que tres soldados habían fallecido en el atentado de Al Karma. Las imágenes de Zoriah muestran al menos cuatro cadáveres, pero el fotógrafo no recuerda cuántos había.

“Mueren soldados todos los días, mis fotos no son excepcionales”, señala Zoriah. Para él, la censura de las autoridades es “deliberada porque no quieren que pase como en Vietnam, cuando las imágenes permitieron a la opinión pública entender el horror de la guerra”. Zoriah no podrá volver a Irak mientras haya un sólo soldado estadounidense desplegado, aunque lo que le preocupa es la labor de periodista durante el conflicto: “Si no estás empotrado, es imposible trabajar, sobre todo por la seguridad”. Y espera: “Ojalá mis fotos sirvan para criticar a EEUU, porque nadie sabe lo que realmente pasa en Irak”.

300 periodistas muertos

La situación de inseguridad (secuestros y asesinatos de periodistas) en Irak dificulta la labor de la prensa. En 2007, al menos 56 periodistas extranjeros e iraquíes perdieron la vida en el conflicto, según el informe anual 2008 de Reporteros Sin Fronteras. Desde el principio de la guerra, en marzo de 2003, han muerto unos 300 profesionales.

160.000 militares desplegados

La invasión de Irak ordenada en marzo de 2003 sigue marcada por la presencia de 168.000 soldados de 22 países. La inmensa mayoría es de Estados Unidos: el Pentágono mantiene en el país árabe casi 160.000 marines.

Más de 4.000 víctimas estadounidenses

No existen estadísticas fiables sobre el número de muertos desde el principio del conflicto. Las estimaciones más fiables oscilan entre los 150.000 y los 90.000 muertos civiles iraquíes, además de los 8.000 miembros de las fuerzas de seguridad. El pasado 24 de marzo, la cifra de militares estadounidenses muertos en Irak alcanzó los 4.000.