Por: Sergio Acevedo Valencia

Columna diario La Patria

A lo largo de la historia, el ser humano ha sentido la inquietud de dejar testimonio de su existencia; de atesorar en imágenes personas y momentos. Para lograrlo, en épocas pasadas se usaron la pintura y la escultura; pero el desarrollo de la ciencia trajo nuevos inventos que abrieron increíbles posibilidades de representación del hombre y su entorno, así llegó la fotografía y luego el sorprendente cine.

En la página web de la película “Helena” de Jaime César Espinoza, se lee el texto: “La memoria y el olvido son el termómetro de los sentimientos”. Palabras que caben en la situación que vive hoy Manizales con la proyección de la misma película.

Cinemark quiere que Manizales no tenga memoria de una obra realizada con esfuerzo y varios años de trabajo de mucha gente de la ciudad, esta empresa de cine comercial quiere que nadie sepa que en Caldas también se hace cine, hace 85 años que en Manizales no se producía una película, con actores, equipo técnico y escenarios de la ciudad.

La empresa de entretenimiento quiere olvido; le escribí a Cinemark por correo electrónico para preguntar por qué no quiere proyectar la cinta en Cable Plaza y me contestó Carolina Silva del servicio al cliente: “todavía no nos han confirmado la fecha de estreno, esperamos tenerla en nuestras salas.” Si ellos no saben cuándo la van a estrenar, ¿entonces quién?

La producción de la cinta dijo que la empresa no quiere proyectarla porque no hay espacio en las salas para esta obra, como quien dice, no es comercial. Pero es que acaso estamos pidiendo a la sala de cine que nos regale la entrada, no estamos pordioseando nada, queremos pagar por una buena obra como es “Helena”; pagamos por ver unas malas, no vamos a pagar por una buena.

Es irónico como Manizales sí tuvo que abrirle espacio a Cinemark pero ella no quiere la ciudad, estas empresas son las que a la final no valen la pena tener en una sociedad, no aportan nada, sólo ven billete, lo cual no considero mal, de algo se debe vivir, pero hay momentos de excepción y este es uno.

Pero como vemos la cultura es de segundo plano en Manizales, en una ciudad con una buena dirigencia, el Alcalde ya hubiera exigido respeto con la localidad y hasta el Gobernador, pero nada de voces de reparo contra la sala.

Los comerciantes cada año se preguntan por qué los manizaleños no compran en la ciudad, pero ejemplos como éste les dan respuesta. El 16 de noviembre, Helena será estrenada en Pereira y tocará ir a verla allá, en Cine Colombia -empresa cinéfila que ya esperamos y damos la bienvenida en Manizales-. Indudablemente los que irán a Pereira a rodearse de cultura, aprovecharán el viaje y como diciembre está cerca, comprarán de paso unos cuantos adornos de Navidad y regalos para Navidad y así Manizales sigue perdiendo, qué triste.

De mi parte, mis sentimientos me dictan como protesta no comprar las crispetas que cada ocho días saboreaba en la tienda de la sala de cine e iré alquilar dvds por unos meses.