Ensayo presentado en la entrevista para postular a la Maestría de Periodismo Escrito en la Universidad Pontificia Católica de Chile.

El rol de los medios de comunicación en la sociedad, tanto escritos como televisivos, no puede evadir su deber de informar y reseñar la realidad social. Los medios inmersos en las sociedades como testigos de las historias y acontecimientos sucedidos con los miembros de ella misma, se ven involucrados en las críticas sobre la influencia de las informaciones transmitidas a la misma sociedad. No obstante, su enfoque de convertirse en influencias positivas o negativas se liga a miles de factores, los cuales componen las Ciencias Sociales, como el comportamiento humano, cultura, roles, entre otras.

Por lo tanto, para un análisis de la influencia de los medios en la percepción de la violencia se debe direccionar la investigación en la conjunción de variables de estudio en los campos subjetivo, como la psicología y sociología, y objetivo, ya sea estadística para así lograr conjurar y unir las variables del comportamiento humano frente a los estímulos recibidos por los medios y sus respuestas a la información divulgada por las noticias televisivas y escritas.

La investigación de Browne y Tomicic (2007) empieza con referentes ingleses en contraste con los chilenos, los cuales detallan como el cubrimiento mediático anglo de la violencia es más fuerte en los acontecimientos de muertes violentas. En Chile se presenta más exposición mediática a los delitos de asalto.

Según la investigación del Instituto Libertad y Desarrollo, entre el 2000 y 2003 las noticias en televisión chilena dedicaron el 20 por ciento de las noticias a temas de seguridad ciudadana; la investigación de Dastres y Muzzoappa (2005), brinda un enfoque amplio al ofrecer también un espacio al tema de políticas para la seguridad ciudadana dentro de los reportes de actividades violentas, desde donde se le podría dar respuestas a la sociedad sobre las acciones del Estado para combatir la violencia.

Un punto de quiebre en la investigación es la nueva forma de enfocar la noticia, pues antes era relatada por su crudeza y difundida más como un acto mórbido y exabrupto singular sin ningún contexto. Ahora la forma de comunicar ha girado para tratar de encontrar más que un acto irascible e ir más allá, al contextualizar a la víctima y al victimario para suscitar crónicas que muestren una historia personal.

Las indagaciones van con el interés de los periodistas chilenos de escudriñar el lado humano de la noticia, con la demanda de la audiencia por conocer la realidad criminal del país, sus modus operandi y el temor de los individuos de ser objeto de actos delictivos.

De manera que se observa cómo los chilenos perciben el peligro de ser atacados o estar en situación de peligro debido a la delincuencia, pese a que el país se ubica en los mejores índices mundiales de seguridad, como lo situó el ranking del diario londinense The Economist en 2007. Chile ocupó el decimosexto lugar y el primero en Latinoamérica en el tema, pero a pesar de esto el 85,1 por ciento de los chilenos tienen temores medios y altos frente a su seguridad, según el dato suministrado por Fundación Paz Ciudadana (2006).

Al profundizar en la investigación de la Fundación, encontramos que las mujeres se sienten más inseguras que los hombres y que los individuos de estratos bajos que han vivido crímenes, tienen más temor que los ciudadanos de estratos altos.

Los medios con su capacidad de trasmisión y en su afán de ser democratizadores de las sociedades con la información oportuna e imparcial, no pueden ocultar la información que se genera en las calles de las ciudades. Cualquier acto violento que suceda se puede convertir para los editores en un acontecer periodístico, registrable, transmisible y que exige seguimiento periodístico para informar sus causas y consecuencias a las audiencias. El objetivo es que permanezcan al tanto de las mejores condiciones para su bienestar, al evitar caer en trampas o tomar medidas de seguridad preventivas.

Esto significa, por ejemplo mantener informado al ciudadano sobre una forma de robo en los cajeros electrónicos o de estafa por bandas organizadas. Esto debe salir al aire o escribirse en los diarios para que la ciudadanía sepa cómo enfrentar estos grupos y evitar ser una víctima más.
Otro caso sería el enfoque periodístico amarillista que se refleja en medios dirigidos a individuos con niveles educativos bajos, en los que el morbo prevalece sobre la información benéfica que se pudiera extraer de investigaciones periodísticas.

Aunque las percepciones van ligadas a cada ser humano y dependen de variables inherentes a la persona como las educativas, económicas, sociales, entre otras; los medios no pueden sesgar la información por miedos que puedan generar los reportes de la vida cotidiana de los ciudadanos.
Por lo tanto, el cubrimiento y la divulgación de información sobre violencia se debe observar como un hecho generado por actitudes de individuos sociales que tienen sus causas y efectos, y no como hechos aislados y repentinos de agresión. Por lo general, son sistemáticos y más en estos momentos en los que se conforman grupos o bandas delincuenciales organizadas.

Esto quiere decir que ver los actos delictivos como problema social y no como un acto inconsciente individual, es mejor para un televidente o un lector que busca información más que un show mediático.

No obstante, la investigación Crimen y Terror: el rol de los medios, ofrece inicios y vislumbra dudas sobre los estudios realizados, por la incapacidad de afirmar o negar la pregunta investigativa, si los medios influyen en la percepción e impacto sobre niveles de seguridad.

Las recomendaciones de ampliar el horizonte de la investigación a un mundo interdisciplinario que conjure muchas variables, exige una muestra más grande de ciudadanos para incluirlos en la investigación. Este punto ofrecería un punto de partida para desarrollar una exploración que ayudaría a la sociedad chilena a comprender mejor las dificultades sociales y las raíces de los problemas violentos del país.