Podría lograr el título en Chile
Por: Sergio David Acevedo Valencia / Especial para El Espectador, Santiago de Chile
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Acompañamos al barranquillero en su último entrenamiento previo a la gran final de este domingo entre Colo Colo y Palestino. Es figura del actual campeón, tras un duro inicio en el que sólo recibió críticas.
Los hinchas colocolinos de forma jocosa dicen que a Macnelly Torres le hizo daño llegar en invierno a Chile. “El colombiano estaba como ‘congelado’ en los diez primeros partidos”, dice un periodista que ve la última práctica del Colo Colo, antes de empezar este domingo la final del fútbol profesional chileno, en la que el equipo albo es el favorito ante el modesto conjunto de Palestino. El cuadro del cacique espera llevarse su quinta estrella en su sexta final consecutiva del campeonato.
Es medio día y el barranquillero realiza el entrenamiento en las canchas del complejo del Estadio Monumental, propiedad del equipo. En Santiago la primavera va a mitad de camino, pero la temperatura ya es igual a la que está acostumbrado Torres en Barranquilla y Cúcuta, donde jugó antes de pasar a tierras extranjeras. De esta forma, los hinchas creen que el jugador ‘descongeló’ su fútbol y ha sido la figura en los últimos ocho partidos, con goles y asistencias a Lucas Barrios, máximo goleador del mundo este año, según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol.
Macnelly tiene de nuevo el nivel que exhibió en la Copa Libertadores con el Cúcuta y se ha ganado a una de las más grandes hinchadas del continente. Por ello, periodistas e hinchas coinciden en que los 2,2 millones de dólares que costó (es el jugador más caro en la historia de la liga) no se podían perder y por ello lo esperaron y le tuvieron paciencia.
Al costado de la gradería donde se le permitió el ingreso a pocos hinchas que hacen fila desde temprano para ver los entrenamientos, se ubica un personaje que no dice su nombre y que nadie lo sabe. Según él se llama ‘Hulk’ y vende manillas, banderas, gorros, afiches y demás souvenires del equipo, pero como seguidor albo menciona que el moreno es el conductor del equipo y que todo era cuestión de sentir la camiseta de un conjunto que juega de local en casi todos los estadios de Chile. ‘Hulk’ también insiste en que Torres, además de ser un excelente diez, es súper buena gente.
Después del entrenamiento, bajo un inflexible sol y calor de más de treinta grados centígrados, Macnelly sale con sus compañeros hacia los camerinos. En ese momento llega otro grupo de hinchas que no alcanzó a pasar a la gradería y espera el paso de los jugadores en una improvisada minicalle de honor para pedirles autógrafos y fotos. Son alrededor de 200 fanáticos que al ver llegar a los futbolistas corean: ¡Campeón, campeón, eterno campeón! y ¡Macnelly, Macnelly, Macnelly!; sus gritos retumban en las graderías del Monumental. Cualquiera esperaría que las aclamaciones se dirigieran a Barrios, quien ha anotado 35 goles, pero no, los cánticos fueron para el colombiano exclusivamente.
De esta forma se puede observar que el diez albo es la figura, tanto fuera como dentro de la cancha; tal y como lo mencionó Marcelo Barticciotto, técnico del Colo Colo: “Mi equipo, y que me disculpe Barrios, empieza por Macnelly, nuestro juego es de enganche y ese lo da es él”. Para Barticciotto lo de Torres era cuestión de tiempo, “yo le dije que quería que jugara, que iba a jugar y tener la continuidad, porque sabía de su potencial”.
Después de todo este ánimo, Macnelly se encuentra en la gradería norte del estadio, donde se ubica la barra grande del Colo Colo. Durante la entrevista, el estadio se encuentra casi vacío, pero el día de la final 45 mil voces alentarán al equipo ‘Cacique’. Macnelly cuenta que el mejor momento en este escenario lo vivió cuando marcó un gol en el arco sur con pierna izquierda.
Para él, la adaptación se demoró lo normal y agradece que lo esperaran. Ahora se preocupa por ser campeón y luego mirará qué pasa con su futuro. Espera propuestas del exterior que sean satisfactorias para el club y para él. Si no, seguirá en Santiago y jugará la Libertadores del año entrante.
La vida en Santiago
Al barranquillero le encanta la capital chilena, comenta que es una ciudad muy organizada, linda y moderna. En el tiempo libre sale un poco a caminar o a comer con su familia a algún centro comercial, “mi vida es muy normal, una vida de estar mucho con mi familia”. De su país extraña a los hermanos, la alegría y el calor humano de los colombianos. Pero igual está contento. Un día a la semana se reúne con la gente del equipo para hacer un asado, como es típico en Chile.
Ahora extraña a su señora e hija que se encuentran por estos días en Colombia, realizándose controles médicos, porque esperan el cuarto integrante de la familia. Con la comida no tiene problema ya que vive con su madre y ella le prepara toda las recetas a la colombiana que le gustan.
Después del diálogo, Macnelly se sube a su auto e intenta retirarse, pero en la entrada del complejo deportivo una muchedumbre se abalanza sobre el vehículo, pidiéndole que estampe su firma en camisas viejas que ya no son blancas sino amarillentas por el paso de los años. Todos gritan y le dicen que es el mejor, no les importa que tengan que esperar por más de cuatro horas bajo el sol para lograr la rúbrica.
Macnelly espera poder tener su primer título con el Colo Colo para brindárselo a su familia, en especial a su hija, para quien son todas las dedicatorias cuando el balón pasa la línea del arco. También piensa en la gente que lo apoya en Colombia y en la hinchada que lo supo esperar y cuidar. De continuar así, el colombiano se meterá en el corazón del ‘Eterno Campeón’ chileno, sumándole con marca propia la estrella número 28 al escudo ‘Cacique’, el equipo más ganador de Chile.
Heredero de un ‘Príncipe’
Por más que resulten odiosas, las comparaciones entre Giovanni Hernández y Macnelly Torres, que resultaron inevitables a la hora de buscar el conductor ideal de la selección de Colombia, también aparecieron en Santiago.
El barranquillero heredó la número 10 del Colo Colo que durante 2007 vistiera el ahora mediocampista del Júnior, con la cual consiguió el bicampeonato chileno, razón suficiente para que se convirtiera en referente del club albo.
“Giovanni hizo cosas muy importantes acá, pero yo vengo a escribir mi propia historia”, fue el punto final que Macnelly le puso al asunto, el mismo día en que fue presentado como el refuerzo más costoso del fútbol chileno. Y justamente seis meses después la historia le ha puesto una cita para que la reedite con su primer título.
“Trabajo para volver”
Si bien Reinaldo Rueda fue el que le abrió las puertas de la selección absoluta a Macnelly, Jorge Luis Pinto terminó por acostumbrarlo a ella. Con el anterior seleccionador nacional, el mediocampista acumuló 17 juegos, cinco de ellos por eliminatoria y tres de Copa América.
Pero con la llegada de Eduardo Lara, la convocatoria aún no aparece y por eso reconoce que “siempre se va extrañar la camiseta de tu país porque uno quiere estar, pero hay momentos en que debes asumir el llamado de otros”. Sin embargo, advierte: “trabajo para volver y ojalá se me dé”.
Por: Sergio David Acevedo Valencia / Especial para El Espectador, Santiago de Chile
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