Columna diario La Patria

Por Sergio Acevedo Valencia

En febrero presencié un atraco con arma en la segunda fase del Paseo de los Estudiantes -que por cierto va quedar muy buena para los autos pero nada de solución vial para los estudiantes que arriesgarán sus vidas para cruzar-, le avisé a los vigilantes de seguridad privada que trabajan en la Universidad Nacional y dijeron que no tenían radio para llamar a la Policía, por lo tanto sin resistencia de alguna autoridad el maleante plácidamente se fue con el celular de la joven caminando por la vía principal hacia Fátima.

Un mes antes, a 30 metros del CAI de Chipre, asaltaron a una mujer que transitaba a las 7:30 de la mañana, los delincuentes le cortaron la mano derecha, perdiendo movilidad en sus dedos y con riesgo de que sea de por vida; los vecinos atraparon a los ladrones porque la Policía ni se enteró, a pesar que fue en las narices de su CAI. Uno de los forajidos quedó libre a las horas por ser menor de edad. El caso anterior recuerda el robo de una papelería a 30 metros del CAI de El Cable el año pasado.

A la semana siguiente presencié otro atraco en la esquina de la carrera 23 con calle 63, pleno Cable y a una cuadra del CAI, el malhechor bajó rumbo a la avenida Kevin Ángel sin ningún inconveniente. Y muchos más casos se denuncian en la ciudad sin que sean reportados por las autoridades.

¿Y dónde están las autoridades entonces?, no sé si el alcalde, gobernador o comandantes de Policía en las respectivas jurisdicciones saben, pero en esos mismos días un solitario policía de tránsito detenía a medía noche a conductores en el sector de El Triángulo para revisar los documentos, lo cual me parece bien, pero por qué en horas del día donde se presenta la congestión de tránsito y los atracadores por el lugar no está ese mismo policía ayudando con su labor y vigilando esta zona de constantes atracos, (LA PATRIA 11.III.2009).

El tercer domingo de febrero me dirigía hacia Chinchiná y en el sector de La Siria, me detuvo otro anacoreta policía, que salió como un rayo del restaurante ubicado allí; me detuvo, contradiciendo lo que recomienda por los medios el Director General de la Policía sobre los retenes en las vías; no había señalización por lo tanto no había retén, pero seguramente si no hacia el pare, más adelante me envían una patrulla a retenerme aduciendo que me fugué.

Luego el agente me requiere por supuesto adelantamiento prohibido, a lo cual miro atrás y le interrogo que dónde está la señal que muestra la prohibición, no hay respuesta del uniformado porque claramente no hay señal en ese tramo, también le dije, ni siquiera hay líneas continuas pintadas en el asfalto. Entonces paso seguido me dijo que había sobrepasado en un puente, lo que me hizo reír y le contesté que eso no era un puente, si bien la vía tiene barandas de protección, no significa que sea un puente; y yo pensaba a cuántos conductores con esas ficciones habría enredado. El policía al ver que no tenía argumentos y que yo no caía en su juego sólo atino a decir que siguiera, lo raro fue que nunca constató lo mínimo que era ver si los documentos del auto y los míos estaban en regla. Nunca supe qué quería y buscaba con detener mi marcha sin argumentos legales y nunca pude apuntar su placa o número de chaleco ya que se tapan con chaquetas y cuando se pide que se identifiquen no lo hacen.

Ya los hechos de defensa propia como en un supermercado en La Enea y varios comentarios en la pagina web de LA PATRIA, sumado a panfletos en La Dorada pidiendo “limpieza social” (LA PATRIA 13.III.2009), hacen pensar que se está pasando la línea legal de derechos y libertades fundamentales por culpa de la inoperancia y desidia de las autoridades civiles y militares.

Y en medio de este caos seguimos pagando el impuesto a la “seguridad”, qué tal que no lo pagáramos, ¿estaríamos peor? La Alcaldía delega el cobro del impuesto a un privado, el cual viviendo y manejando dineros públicos no da ejemplo, como lo es el gerente de InfoManizales, Carlos Eugenio Montes Trujillo, quien con doble moral es buen chepito, cobra y cobra, pero no paga su impuesto, como lo confesó en febrero en entrevistas a los diarios El Tiempo y LA PATRIA. Según el antiético cobrador, no es moroso, pero reconoce deber nueve períodos de impuesto, o sea, 18 meses y en dinero una cantidad millonaria.

Cuando el presidente Obama de los Estados Unidos, conformaba su gabinete, debido a hechos de morosidad en el pago de impuestos no nombró como ministro o secretario de Salud a Tom Daschle y en la dirección de la Oficina de Evaluación de Desempeño a Nancy Killefer, en cambio, parece que devengar del erario público y no pagar impuestos no importa en Manizales y qué más da, que a la inseguridad de la ciudad y el departamento se le integre la falta de ética de personas que viven de nuestras tributaciones.