“Los partidos actuales no dan el tono”
Escrito por Sergio David Acevedo ValenciaJun 18
Trabajo para el Taller del Magíster de Periodismo en diario El Mercurio.
Expertos dicen que los ciudadanos ya no se identifican con los partidos:
A los grupos políticos les faltaría renovación para afrontar la nueva etapa posguerra fría y la actual era de la globalización que identifica a la juventud mundial.
Desde el 2006 los partidos políticos del país han sufrido renuncias y expulsiones de militantes importantes para sus aspiraciones de poder. Los casos más sonados han sido los de Adolfo Zaldívar de la DC, Jorge Schaulsohn, Javier Etcheberry y Fernando Flores que salieron del PPD, Jorge Arrate y Alejandro Navarro ex militantes del PS que ayer también perdió a Marco Enríquez-Ominami. La disidencia de líderes y seguidores en momentos electorales es analizada por dos politólogos.
1. ¿Por qué el quiebre al interior de los partidos?
2. ¿Sería posible tener sólo dos o tres partidos sólidos?
3. ¿Cómo explicar el fenómeno de que importantes militantes estén renunciando a sus partidos?
4. ¿Estamos ante una nueva forma de hacer política?
5. ¿Qué consecuencias trae esto para la política nacional?
6. ¿Estamos en el ocaso de los partidos políticos?
7. ¿El presidente de Chile puede gobernar sin respaldo de los partidos?
Cristóbal Bellolio, Cientista político e investigador Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez.
1. Estamos entrando en una fase de crisis de representatividad política en general, la cual afecta a todos los actores involucrados y los partidos son uno de ellos.
2. El problema no está en la existencia o la importancia de los partidos; ellos son organizaciones que ordenan o estructuran las preferencias políticas de la población. También contribuyen en la oferta de candidatos para cargos públicos y participan en el debate de los asuntos públicos, en esos procesos hay un aporte esencial a la democracia.
3. El problema está en los “actuales” partidos políticos. Pretender que instituciones diseñadas para otra época puedan funcionar en la actualidad, es no entender que la sociedad cambió. Los partidos políticos chilenos son cerrados, no incentivan la participación en la toma de decisiones y no ven con buenos ojos la diversidad interna. En cambio los chilenos son más informados y consideran que la diversidad es algo propio de los tiempos.
4. Lo problemático es que la segmentación y división política todavía está marcada por el plebiscito de 1988. A un lado los del “si” y a otro lado los del “no”. Es inverosímil pretender que un joven de 20 años se sienta partícipe de la mística fundacional de la Concertación, o que crea que la Alianza es la renovación cuando sus protagonistas son los mismos que ve en televisión desde que nació.
5. El desafío es no acabar los partidos políticos, sino entregarle espacio a una nueva generación para que se aglutine y se organice en nuevos movimientos que sean auténticos y los representen. ¿En qué partido debe estar un joven que cree en la libertad de los mercados y en la libertad de autodeterminación sexual? El siglo XXI trae nuevos interrogantes, globalización, sustentabilidad, conectividad, bioética, etc. Ello requiere esfuerzos intelectuales y luego políticos para dar respuesta a esas preguntas. Los partidos actuales no dan el tono, porque sus líderes siguen pegados en los temas del pasado, aunque digan lo contrario frente a las cámaras. Tienen el trauma histórico en la piel, en cambio hoy existe una generación nueva que lleva un Chile distinto bajo la piel.
6. Sobre “el nuevo estilo”, lo relevante es que el concepto de renovación política sea entendido en forma amplia: Renovación de caras, contenidos y estilos. Un estilo nuevo no es un estilo necesariamente independiente de los partidos, sino una forma de comunicarse abierta, horizontal, genuina, dialogante. A la vieja escuela de los políticos esto les resulta imposible, ya que fueron educados en la jerarquía, el discurso monolítico.
7. Estamos viviendo una lenta desintegración del sistema de partidos de la transición. Veremos nuevos grupos emerger y ellos tendrán que disputarles el poder a los antiguos. Un gobierno nuevo tendrían la responsabilidad de re-encantar a la ciudadanía con un proyecto que puedan sentir propio.
Guillermo Holzmann, Cientista político y subdirector del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.
1. Es una Crisis estructural tiene que ver con la globalización. En el país los partidos estaban vinculados a una línea conservadora fuera religiosa o no y vinculadas al poder. Desde el año 90 se viene en un proceso de desfragmentación de los partidos. Ello se refleja en la cantidad de votantes y disminución de militantes de los grupos y recientemente es la aparición de los llamados díscolos que en el parlamento votan sin seguir líneas de partido y otros que siguen con campañas presidenciales sin partido, caso Arrate, Navarro y Enríquez-Ominami.
2. Sería un ideal y una buena expresión de lo que la gente quiere, pero la cantidad de partidos políticos los define la sociedad al estar ella interpretada en ellos.
3. En el siglo pasado los partidos se fundamentaban desde alguno de los principios de libertad, igualdad o justicia, pero hoy día se exige que se definan en los tres. El individuo de hoy exige dignidad y eso lo entrega el Estado o el mercado, la dignidad se refleja en la dar electos básicos para vivir, si esta se da por el mercado el individuo no exigirá al Estado.
4. Definitivamente sí. Lo esencial de la democracia es la idea respeto y nadie tiene la verdad sobre el otro y todos tiene la posibilidad de entregar sus ideas y esto entra a romper los círculos de poder y genera los conflictos que vemos hoy.
5. Un proceso de desfragmentación de los partidos una sensación de crisis, un intento de superar la crisis mediante liderazgo personalistas que genera roces y que si es una crisis más profunda puede llegar a violencia o bien una vía de escape o denuncia respecto a los que hoy día no está funcionando.
6. Estamos en el ocaso de cómo conocimos a los partidos, porque los partidos siguen siendo esenciales en la democracias, en ellos se interpreta la sociedad y su identidad.
7. en este momento sí, Bachelet de cierta forma lo ha hecho. A veces algún díscolo de la oposición da la mayoría para una ley y se sacan adelante los proyectos.
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