Trabajo para el Taller del Magister de Periodismo, en el diario El Mercurio de Chile.
En cuatro meses, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, perdieron a tres de sus líderes; entre ellos al comandante y fundador, Manuel Marulanda Vélez:
La presión del ejército sobre Iván Ríos, integrante de la cúpula de la guerrilla de las FARC, continuaba, al igual que hacía seis años, cuando en el 2002, desde el cielo le llovió fuego de las ametralladoras de doce aeronaves de la Fuerza Aérea Colombiana, en la selvas del sur de Colombia. Ahora, lo que nadie se imaginaba era que una sola bala y de su misma organización terminaría con su historia.
José Juvenal Velandia, alias Iván Ríos, y 150 guerrilleros que tenía a su mando huyeron, en 2002, de un ataque del ejército colombiano dejando atrás 16 compañeros muertos, material de guerra, tres computadores y 300 mil dólares. Ríos era el integrante más joven (47 años) de la cúpula de las FARC y también ex negociador del fallido proceso de paz en el Caguán. Después del bombardeo, huyo a la zona limítrofe de los departamentos de Caldas y Antioquia.
Ahí Ríos era protegido por el frente 47 de las FARC, comandado por alías Karina, la única mujer que tenía en la guerrilla un puesto de mando y por quien el Gobierno daba 500 mil dólares.
Ríos estaba en la lista de los más buscados en el mundo por el FBI, por los delitos de terrorismo, narcotráfico y secuestro de tres norteamericanos. La agencia estadounidense y el gobierno colombiano ofrecían por él 5 millones de dólares con la frase de: “Se busca vivo o muerto”.
Ex guerrilleros dicen que en los últimos dos años Ríos había mandado a 200 de sus hombres a juicio por traición. Documentos incautados daban crédito a esas historias; en ellos se veía todo el proceso, pruebas, jurados y el veredicto el cual siempre era igual: culpable y la única condena era el fusilamiento.
En diciembre de 2007 Ríos se veía de nuevo presionado por el ejército, por lo cual Karina le envío a su mejor hombre para escoltarlo. El designado para la misión era Pedro Pablo Montoya Cortés, alias Rojas, quien llevaba 20 años combatiendo en esta zona. Rojas siempre andaba con su fusil AK-47 y dos pistolas 9 mm en la cintura. En una interceptación telefónica, Karina le confirmaba la misión de Rojas a alias Garganta, jefe del primer anillo de seguridad de Ríos: “Se fue para prestarle seguridad al ‘Papá’ (Ríos) por Sonsón”.
Un mes después, en enero de 2008, más de 30 guerrilleros del frente 47 se habían rendido y entregaban información al ejército de las rutas de Ríos y su gente. Los testimonios hicieron que el 12 de febrero Garganta y otros guerrilleros fueran dados de baja por el ejército.
En otra interceptación telefónica, Alías Zorro confirmaba las bajas a Rojas y comentaba que habían tres güevones volados. Los guerrilleros desertores eran lo peor para el grupo, la desbandada de traidores lo único que hacían era dar más información al ejercito de los movimientos de Ríos.
En la misma conversación, Rojas le pedía al Zorro que le hiciera llegar ropa interior, 25 prendas de hombre y 19 de dama, además jabón, crema dental, baterías, medicamentos, dinero y mucha, mucha, mucha comida. La última orden en esa llamada fue botar todos los celulares.
El grupo de Ríos y Rojas seguía caminando por la selva para evadir el cerco militar. Ya no tenían comunicación con los milicianos que les apoyaban y seguían esperando lo pedido al Zorro. La encomienda se veía imposibilitada para llegar por el accionar del ejército, que en los pueblos cercanos vigilaba que nadie comprara grandes cantidades de comida y menos de trasladarlas.
El 1 de marzo el ejército colombiano logró lo impensado. En el norte de Ecuador bombardeó el campamento del segundo dirigente de las FARC, por lo cual Raúl Reyes cayó muerto después de pisar una de sus minas al tratar de huir. Reyes era amigo personal de Ríos y compañero en el Secretariado. Era el primer jefe de la cúpula guerrillera que, en 44 años, caía muerto en una operación militar. La noticia fue escuchada por Ríos, Rojas y sus camaradas por las emisoras radiales.
Ese mismo día Ríos y su grupo se quedaban sin comida y la noticia de la muerte de Reyes era un baldado de agua fría, mientras que para el ejercito era un motivo más para llegar donde él.
Rojas, a pesar de ser un hombre de guerra, le tenía miedo a la muerte y la de Reyes le revelaba lo fácil que era encontrarla. Más estando de guardaespaldas de un pez gordo de la guerrilla, como lo era Ríos.
Al día siguiente, Rojas convenció a Ríos de que lo mejor para evadir la acción de los soldados era dividir el grupo. De esta forma, Ríos y Rojas, con sus respectivas novias, más un hombre de confianza de Rojas, parten con rumbo desconocido; mientras, los otros guerrilleros despistaban al ejército.
Esa tarde armaron las tres carpas en una zona boscosa y en el perímetro sembraron minas antipersonales para su seguridad. Rojas se reunió con su novia y su amigo para pedirles lealtad, ocurriera lo que ocurriera.
En la noche, Rojas salió de su carpa con una de sus pistolas en mano, llego hasta el toldo de Ríos y su novia. Sin despertarlos, le dio un certero tiro en la frente a su jefe y ultimó a la novia de este con dos tiros en la cabeza. Así, ya no había razones para que el ejército matara a Rojas.
Al siguiente día Rojas con su novia y su amigo salieron a buscar al ejército y al encontrarlos el insurgente les dijo: “Soy Rojas, mate a Iván Ríos y para probarlo aquí traigo su cédula, su computador y su mano derecha”. Así fue como el guerrillero comprobó su traición.
Ahora los tres guerrilleros esperan en la cárcel la recompensa de 5 millones de dólares y la cual puede ser embargada para indemnizar a sus victimas. Al igual la paradoja continua: ahora las FARC los declaró objetivo militar y la orden es aniquilarlos. Ya no temen morir por manos de su histórico enemigo, ahora su ejercito los quiere muertos.
Días después, el Zorro desertó con 35 compañeros, Karina también se entregó y así se acabo la historia del Frente 47 de las FARC, que llegó a tener 400 hombres combatiendo en las selvas de los departamentos de Caldas, Antioquia y Chocó.
“Era él, o nosotros”, guerrillero alias Rojas, explicando por qué asesino a su jefe.
Número de combatientes de las FARC
48 guerrilleros en las filas en el año 1968
1.240 guerrilleros en las filas en el año 1978
7.000 guerrilleros en las filas en el año 1988
16.980 guerrilleros en las filas en el año 2000
12.515 guerrilleros en las filas en el año 2004
4.000 guerrilleros en las filas en el año 2008
Datos: PNUD Colombia (ONU)














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