Suspiro
Escrito por Sergio David Acevedo ValenciaOct 29
Entonces uno llega a una casa que ya no es la de uno, ni llaves tengo de ella. A una ciudad que parece extraña por los cambios, veo algunos amigos que se vuelven en “viejos” amigos, porque no puedes compartir mucho con ellos y algunos ya no son lo que eran y gente de tu afecto ya no vive aquí y otros han muerto. Pero peor es los que cambian su posición y forma de mirarte. Entonces llega ese choque con la realidad, se da uno cuenta que ya crecimos y que no hay vuelta atrás; sino una en U, que llega cerca donde estabas pero no al mismo punto, sino un poco al lado.
Y sólo queda suspirar…
A continuación un poema de mi amigo Carlos Héctor Trejos Reyes, del libro “Al filo de las palabras”.
Restando calles
Aunque esta ciudad parece siempre la misma,
con sus mismos parques, sus mismas esquinas,
sé que crece de continuo,
y que por todas partes hay nuevos barrios
nuevas avenidas, nuevos edificios.
Sin embargo, yo me quedo, cada día más,
con menos calles por donde caminar.
Temo dar un paseo en el centro,
visitar a un amigo en las afueras,
inclusive, salir cerca de casa.
No es la vieja ciudad o la nueva
la que me incomoda o me encierra.
No es ella la que eludo
o la que me lleva a la soledad.
Son ciertos seres que la transitan,
son ciertos fantasmas que la habitan.
A cada hora, le estoy restando calles
a mi mundo.
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