Columna diario La Patria

Por: Sergio Acevedo Valencia

El periodismo está amenazado por factores externos y por los periodistas lambones que según se les dé pauta oficial bajan o suben a los gobernantes.

En Buenos Aires nos reunimos 300 periodistas para escuchar sobre el futuro de los diarios, la prensa escrita y la libertad de expresión. Ello era analizado al interior del Hotel Hilton, sin embargo, el lunes un pequeño grupo entraba al hall del lugar con panfletos y banderas diciéndonos que los que estábamos reunidos allí en la 65 asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) éramos un brazo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con intenciones de desestabilizar el gobierno argentino que sufre en estos momentos duras protestas ciudadanas y de por medio la visita del presidente Hugo Chávez de Venezuela.

Los informes brindados por los más de 1.300 diarios asociados desde Alaska hasta la Patagonia, pasando por el Caribe, abarcando 30 países, dibujaron un panorama difícil para la prensa en medio de coyunturas políticas. Los gobiernos de Cuba, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Argentina fueron duramente criticados por sus presiones contra los periodistas de los diarios. Amenazas, seguimientos, interceptaciones de comunicaciones, secuestros y desapariciones es lo que viven los periodistas.

Alejandro Aguirre, nuevo presidente de la SIP, apuntó: “Cada día es más peligroso informar… nuestros tiempos se marcan por regímenes democráticos que se beneficiaron del voto popular, pero desde el poder buscan formas de reprimir el libre flujo de la información y de la opinión”.

En el seminario de libertad de expresión el ex presidente César Gaviria denunció su preocupación por Venezuela al mencionar que la única democracia existente en el país bolivariano era la realizada por la prensa.
Además de los problemas políticos, en otros países, los narcotraficantes siguen asesinando periodistas. En el caso colombiano a la SIP le preocupa la falta de resultados en las investigaciones de asesinatos de periodistas, la estigmatización por parte de funcionarios del gobierno nacional a comunicadores que han denunciado casos de corrupción, las interceptaciones telefónicas hechas desde el DAS y seguimientos a equipos periodísticos.

Es de subrayar que el informe sobre el país consigna el atropello que se pretendía con el proyecto ley presentado por el senador Luis Emilio Sierra “Libertad de Opinión con Responsabilidad” que buscaba hacer responsables a los medios de comunicación de los comentarios dejados en sus páginas web. Tratando de restringir la libertad de expresión y denuncia de los ciudadanos, y eso que Colombia es uno de los países del continente que menos ejerce el derecho ciudadano de protestar y opinar, así sea por medio virtual.

En el caso caldense podríamos decir que los actores intelectuales del asesinato de Orlando Sierra siguen sin ser imputados, la investigación del asesinato de mi amigo supieño Diego Rojas Velásquez, periodista del canal Supía TV avanza sin resultados, aunque John Jaime Ospina, Comandante del Departamento de Policía Caldas dio a conocer el retrato hablado del homicida.

Sigue preocupando que el alcalde Llano no quiera acogerse al planteamiento de reparto transparente de la publicidad oficial propuesto por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y que se haga un reparto sin criterios técnicos de audiencias lo que significa botar a la basura dinero ya que el mensaje no llegará a la mayoría de los manizaleños y algunos periodistas se sentirán comprometidos para sólo hablar bien con la asignación de estos presupuestos.

Únicamente no preocupan los ataques a la prensa, también es alarmante que algunos llamados periodistas o columnistas reciban dinero de publicidad de la gobernación, la alcaldía o empresas públicas, encegueciéndose con los billetes, lo cual hace que se dediquen a defender a quien les da los contratos, demostrando la poca ética que los impulsa a escribir o hablar, porque más que periodismo, hacen es publirreportajes a los organismos oficiales y servidores públicos. Por lo tanto parece que lo que les importa es quien les de más dinero y el día que no les dan los contratos se van en contra de quienes eran sus “amigos”.

Por todo lo anterior es que el periodismo está amenazado por factores externos y por los periodistas lambones que según se les dé pauta oficial bajan o suben a los gobernantes, con el único criterio de los pesos que llegan a sus bolsillos.

Entrevista a Enrique Santos en Barcelona sobre la SIP y lo que se dijo en Buenos Aires. Diario El Periódico