Chilenos: entre la continuidad de la izquierda o giro a la derecha
Escrito por Sergio David Acevedo ValenciaDec 13
Reportaje para el diario La Patria de Colombia. Link al reportaje en La Patria.
El país vivirá la quinta elección presidencial después de la dictadura militar:
Por Sergio David Acevedo Valencia. Especial/LA PATRIA desde Chile
Las encuestas dan como ganador en primera vuelta al candidato de la derecha Sebastián Piñera, pero en segunda vuelta la izquierda puede ganar si se unen sus partidos políticos.
Chile saldrá hoy a votar para elegir presidente y Congreso, en medio de la indecisión y apatía de sus ciudadanos. El presidenciable favorito en las encuestas es el empresario y candidato de derecha, Sebastián Piñera. Han pasado 21 años desde el plebiscito que devolvió la democracia al país austral y 20 años de gobiernos de centro-izquierda con cuatro presidentes en ese tiempo, Patricio Aylwin, Eduardo Frei -candidato hoy-, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, la primera mujer en gobernar el país del sur.
Los comicios se celebrarán sin la presencia del ex dictador Augusto Pinochet, quien falleció en el 2006. Pero su fantasma ronda a los candidatos de derecha que tratan ahora de ahuyentar su sombra. Tanto así que a Rodrigo García Pinochet, nieto preferido del ex general, sus amigos políticos no le permitieron integrar la lista para la Cámara de Diputados por el partido de derecha más extrema, la UDI (Unión Demócrata Independiente), grupo político conformado por partidarios de la dictadura. El heredero del general debió recoger firmas para inscribirse como independiente y sin el respaldo de los amigos de su abuelo, que ya tratan de evitar cualquier relación con los 17 años de dictadura en la cual ocuparon altos cargos.
Cuatro candidatos optan a la primera silla del Palacio de La Moneda. Uno de derecha y tres ligados de alguna manera a la Concertación de Partidos por la Democracia, la coalición de centro-izquierda que ha gobernado el país por los últimos dos decenios y que en esta elección ha visto cómo su ala más progresista se ha disgregado para dar techo a dos de los candidatos.
Uno de ellos, Jorge Arrate, militante del Partido Socialista (PS) y que va arropado entre otros por el Partido Comunista (PC), se declara heredero del ex presidente Salvador Allende, quien fue derrocado por Pinochet. El otro es Marco Enríquez-Ominami, conocido en esta campaña como ME-O, quien renunció al Partido Socialista para lanzarse como independiente al no tener el apoyo de sus correligionarios, que optaron por avalar la candidatura del oficialista y ex presidente Eduardo Frei. Los dos partidos de derecha, reunidos en la Alianza por Chile, apoyan a Sebastián Piñera, miembro del sector más liberal, llamado Renovación Nacional (RN).
Los presagios de los politólogos y “encuestólogos” locales indican que hoy no se definirá al nuevo presidente y que se deberá ir a la segunda vuelta, el 13 de enero. La división de los partidos de la Concertación es lo que hace pronosticar un escenario favorable para que la derecha llegue a ganar la presidencia a través de la vía democrática por primera vez en 45 años.
En las últimas semanas, Arrate -el candidato de menor aceptación en las encuestas- ha insistido en un pacto antes de la primera vuelta. Su propuesta es que, sin importar el candidato de centro-izquierda que pase a segunda vuelta, éste sea apoyado por los otros dos aspirantes, para evitar que la derecha tome el poder. La invitación de Arrate fue rechazada por ME-O, quien ha dicho que no dará directriz alguna para la segunda vuelta si no logra llegar a competir en enero: “Mis electores estarán libres de decidir su voto; es el pueblo quién elige”. El candidato Eduardo Frei cuando cumplía el cierre de campaña el día viernes aceptó el compromiso, y lo anunciando como un “pacto de amigos”, y agregó: “Arrate nos ha invitado a trabajar unidos en segunda vuelta, y a partir del 13 de diciembre será el momento de la unidad”.
Las encuestas dan como contrincantes para el llamado balotaje de segunda vuelta a Piñera y a Frei. Pero es Enríquez-Ominami quien se convirtió en el fenómeno electoral de esta elección. El joven diputado, nacido tres meses antes del derrocamiento de Allende, empezó marcando 1% en los sondeos y con los meses fue creciendo, al punto de acercarse peligrosamente a Frei. Aún puede llegar a ser la sorpresa electoral de hoy.
ME-O es reconocido como el candidato “díscolo”, por sus aseveraciones sobre su consumo de drogas y otros temas liberales en el país más conservador de Latinoamérica y también el más desarrollado de la región en conectividad, comunicaciones y globalización. El arrastre de Enríquez-Ominami, hijo del fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Miguel Enríquez, ha llevado a muchos jóvenes chilenos a identificarse con él.
Guillermo Holzmann, subdirector del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, analiza la campaña del ex socialista como una irrupción democrática, donde “nadie tiene la verdad sobre el otro y todos tienen la posibilidad de entregar sus ideas”. Eso, según él, “entra a romper los círculos de poder y genera el conflicto que vemos hoy”.
Apatía para sufragar
En Chile la política ocupa gran parte en la agenda de los medios de comunicación. Pero a pesar de la importancia que ostenta el tema en la sociedad chilena, se espera que las mesas de sufragio sean hoy poco concurridas: los ciudadanos se han vuelto apáticos con la política, como lo muestra la última Encuesta Nacional de Opinión Pública, una de las más respetadas del país, al decir que el 45% de los chilenos no se identifica con grupo político alguno.
El Registro Civil chileno estima que hay 12 millones de ciudadanos aptos para votar, pero los inscritos en el Servicio Electoral para sufragar hoy son 8,2 millones de personas. O sea, el 32% de los chilenos no asisten a las urnas y los inscritos en el censo electoral lo hacen por obligación para no ser sancionados, ya que estar inscrito obliga a votar a riesgo de multas que van desde 120 a 600 dólares.
Cristóbal Bellolio, investigador Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez, recalca que la indiferencia por la política en Chile está en la perpetuación de individuos en los círculos de poder. “Lo relevante es que el concepto de renovación política en Chile no se ha entendido en forma amplia: renovación de caras, contenidos y estilos. Un estilo nuevo no es necesariamente independiente de los partidos, sino una forma de comunicarse abierta, horizontal, genuina. Es inverosímil pretender que un joven de 20 años se sienta partícipe de la mística fundacional de la Concertación, o que crea que la Alianza es la renovación cuando sus protagonistas son los mismos que ve en televisión desde que nació”.
Algunos chilenos creen que el voto obligatorio es antidemocrático. El estudiante de posgrado de la Universidad Católica Francisco Ormazábal alegremente dice: “Menos mal no voy a votar hoy”. Y añade que no se quiere inscribir en los registros electorales nunca y que votará cuando la inscripción sea voluntaria y sin sanciones económicas. La ingeniera Elisa Villalobos afirma que si de ella dependiera no iría a votar hoy. En las elecciones pasadas se inscribió para votar por Bachelet, pero no le interesa votar en éstas; sin embargo, estando en el censo le “toca ir” para no ser multada.
También se renueva el Congreso
Hoy los votantes, además de mostrar su preferencia por un candidato presidencial, también recibirán tarjetones para elegir a parte del Congreso, compuesto por 120 diputados para un periodo de cuatro años y 38 Senadores para una legislatura de ocho años. Gran parte de los integrantes de ambas cámaras aspiran a la reelección: la Ley les permite presentarse una y otra vez.
La legislación autoriza la publicidad de las campañas faltando un mes para las votaciones. Las normas restringen los espacios y la utilización de la vía pública para colocar pancartas, pendones y vallas en pocos lugares que todos quieren ocupar en las calles. Estas limitaciones han suscitado incluso peleas internas entre las candidaturas de derecha para el Congreso, que han llegado hasta a demandas penales por destrucción de la publicidad, asaltos a centros de campaña y amenazas con armas de fuego entre partidarios.
La destrucción de material publicitario de candidatos “amigos” tuvo su último altercado esta semana entre la candidata Marcela Sabat y su compañero de lista Rodrigo Álvarez. Los hechos ocurrieron cuando un grupo de 30 personas simpatizantes de Álvarez (UDI) ingresaron a las oficinas de Sabat (RN), armadas con una escopeta y piedras para destruir el local y el material publicitario de la candidata. Álvarez personalmente había visto cómo desde el primer día fueron destruidas sus pancartas en parques de la zona donde hacía campaña.
Casos similares se han registrado en otros lugares del país, por lo que la coalición de derecha ha sido criticada fuertemente por la izquierda: se menciona que de esa forma pretenden los políticos de derecha manejar el país, usando “la violencia y la fuerza”.
Si es izquierda o derecha el escenario no cambiará para Chile
La periodista del diario El Mercurio Jimena Villegas manifiesta que el ganador de las elecciones presidenciales no afectará en nada a la institucionalidad chilena. Si el elegido es Marco Enríquez-Ominami la pregunta será cómo va gobernar sin un apoyo de partidos debido a su candidatura independiente. En el caso de Sebastián Piñera, la duda es cómo manejará el país la derecha después de tantos años: “En el fondo, no importan coalición o nombre, no va pasar nada, da igual”, anota Villegas. La reportera considera que ninguno de los candidatos que llegue a silla presidencial podrá hacer muchos cambios, debido a las reparticiones e intereses de poder con las que funciona la política interna de Chile.
Un ejemplo de la estabilidad institucional local lo representa la propia presidenta Bachelet, quien venía con bajo perfil dentro de la política nacional: nunca fue miembro de las elites, sino que pertenecía a cuadros menores dentro del PS. Pero la mandataria pudo sostener un equilibrio entre una coalición con tantos intereses y poderes diferentes como la Concertación. Lo mismo sucedió con Ricardo Lagos, el primer presidente socialista después de Allende: se decían que iba a tener problemas de gobernabilidad, pero nada pasó. Al contrario, tanto Lagos como Bachelet vivieron el cierre de sus periodos con altos niveles de popularidad.
Jimena Villegas apunta a una de las grandes críticas que hacen los detractores de Piñera: siendo un candidato conservador, se dice que intentaría quitar o disminuir los beneficios sociales que sacó adelante la Concertación en los últimos 20 años y que gobernaría más para la clase económicamente rica. La comunicadora chilena cree, sin embargo, que tales posibilidades no tienen asidero: la derecha está obligada a demostrar que pueden también gobernar bien con el fin de sostenerse en el poder durante varios periodos como lo ha hecho la izquierda chilena.
Perfiles Candidatos
Economista y Abogado. Ex vicepresidente de Codelco (empresa nacional minera de cobre). Fue secretario general del Partido Socialista. Exiliado, regresa a Chile en 1987. Ministro de Educación de 1992 a 1994. Ministro del Trabajo y Previsión Social del presidente Eduardo Frei de 1994 hasta 1998.
MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI GUMUCIO
Nació tres meses antes que Pinochet tomara el poder, vivió en el exilio en París hasta los 14 años, con su madre. Al regresar a Chile estudia filosofía. Es diputado.
Ingeniero Civil. Presidente de Chile de 1994 a 2000, hijo del también ex presidente Eduardo Frei Montalva. Ex senador.
Ingeniero Comercial, y PhD en Economía en la Universidad de Harvard. Ex senador. Uno de los principales accionistas de la línea aérea LAN. Su fortuna esta avaluada en más de 300 millones de dólares.
Datos
La Encuesta Nacional de Opinión Pública publicada en noviembre por Centro de Estudios Públicos espera que la primera vuelta arroje ganador a Sebastián Piñera con el 36%, seguido de Eduardo Frei con el 26%, luego Marco Enríquez-Ominami con el 19% y finaliza Jorge Arrate con el 5% de os votos.
8.285.186 de personas están inscritas para votar.
40% de los votantes no saben por quién votar hoy, según encuesta de la Universidad Diego Portales.
Chile no permite que chilenos residentes en el exterior sufraguen.
En Chile los servidores públicos pueden estar en la publicidad de candidatos y en acudir a actos públicos de campaña, desde que sea fuera de su horario de trabajo legal y sin utilizar transporte oficial.
Santiago, la capital de Chile tiene el 37,3% de los votantes del país.
Link al reportaje en La Patria.
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