Estuve en la tarde en La Pintana y el bus fue atacado. Una calle estaba llena de agua, casi inundada. Al pasar el bus por allí de repente fue agredido por bombas de agua y un gran chorro de agua de un hidrante. Tres cuadras más adelante la emboscada se repitió por infantes que disfrutaban de los 30 grados de temperatura en las calles pintaninas. Y no me pareció un sitio feo, ni peligroso. Si La Pintana es pobreza, mala calidad de vida y exclusión, entonces definitivamente Chile es un país de ricos.