Una historia que no alcanzó a ser publicada en Reportajes de El Mercurio.
Cuando todo Chile festejaba la llegada de 2010 las familias Vilches-Cárdenas y Caro-Ibarra se encontraron de repente en la Carretera General San Martín a la altura del 2436. La primera perdió a su madre, quien murió inmediatamente; la segunda a cinco miembros, entre los que se encuentran cuatro menores. Entre tanto, el conductor Víctor Vilches Valenzuela está detenido en la cárcel de máxima seguridad de Santiago luego de ser traslado el martes de la cárcel Colina II, donde recibió amenazas, tras ir al volante del vehículo station Wagon Daewoo que provocó siete muertes.
Según Herminia Sánchez, presidenta de la población donde reside el conductor, él se encontraba celebrando el cumpleaños de una de sus hijas, cuando cerca de las doce, su esposa María Cárdenas insistió en ir a ver el tradicional espectáculo pirotécnico que se realiza en la zona para recibir el nuevo año. En comienzo, Víctor se opuso pero luego accedió, atravesando toda la comuna de Sur a Norte. La señora Herminia agregó que nunca vio al sindicado con tragos, igual destacó un empleado de la Corporación Municipal, donde laboraba Vilches como conductor.
El fatídico encuentro se dío al frente del cerro Comaico, donde se realiza el show pirotécnico. Bomberos y la comunidad estiman que en los 600 metros de la recta en la carretera donde se registró el accidente había unas 2.500 personas esperando el show de luces. El comandante de bomberos Eduardo Barahona de la comuna, añadió: “Pudieron ser más los afectados, todo Colina estaba allá”. Según Carmen Linqueo, vecina del lugar, a esa hora había un elevado flujo de autos por la carretera que es transitada a alta velocidad.
A las cero horas, cuando los organismos de rescate auxiliaban a los heridos, desde el cerro empezaron a salir los fuegos pirotécnicos que iluminaron la dantesca escena. Según el comandante de bomberos, Barahona, era como una película de guerra: gente en el piso y llena de sangre. Cuando en el cielo estallaba alguna bengala, se veían los niños. La luz intermitente mostraba una y otra vez la realidad.
Víctor Vilches, salió del auto consternado, con los ojos desorbitados, “fuera de sí”, dijeron los rescatistas. Luego Carabineros lo llevó a una patrulla donde permaneció callado sin conocer sobre el estado de sus familiares.
Según una tía de Paola y Jenifer Vilches Cárdenas, que prefirió mantener su nombre en reserva, las jóvenes huérfanas están traumatizadas. Jennifer hizo el reconocimiento del cuerpo de su madre, ya que según ella, sino lo hacía nunca iba aceptar la defunción de su madre. María Cárdenas fue velada en la calle, sus vecinos hicieron una colecta para colaborar con los gastos del sepelio que duro dos días.
Óscar Caro abuelo materno de los cuatro niños que fallecieron y residentes de la Villa San Andrés, afirmó que la familia no ha podido dormir, “sentimos un vacío gigante”, en su casa vivían tres de los menores fallecidos (Isidora Barrera Caro (8) y los hermanos: Alison (10) y Bayron Mella Caro(10)) y a una cuadra, en la casa de su hijo Angelo, su nieto Joaquín Caro Candia (7). A pesar de la perdida de sus nietos el abuelo Caro dicen no tener nada contra Víctor Vilches y añade: “Son pruebas de Dios”.
Con los ojos llenos de lágrimas y con la voz más pausada que al inicio de la conversación, el abuelo Caro explica que lo reconforta saber que todos cenaron y celebraron el Año Nuevo en familia. Para ellos, como creyentes de la Iglesia Adventista, el nuevo día se inicia cuando se oculta el sol y no a la media noche.
Las vecinas de los Caro, Ana Villalón y Alejandra Álvarez afirmaron que los niños eran educados y llenos de valores. Además han comprobado que su amiga Valesca Caro, madre de la fallecida Isidora y tía de los otros tres niños muertos, no duerme desde esa noche. Comentan que al ser el único miembro del núcleo familiar que no estuvo presente en el accidente, ha debido velar por sus hermanos, tíos y demás heridos que hoy se recuperan en distintos hospitales de Santiago. Esa noche debió quedarse en casa cuidando a su hija de dos años.
Como recuerdo, vecinos de Colina el día miércoles adornaron con un cartel la vereda donde ocurrió la tragedia. Ésta tenía tres láminas de pesebres y una de dos niños jugando en un columpio, además de estrellas en papeles brillantes. Alrededor, cientos de velas y un ramo de flores, el recuerdo de un fin de año e inició de otro que marcó a toda la comuna de Colina.
Los heridos que continúan hospitalizados son: Bárbara Elizabeth Barrera Caro (11); intervenida quirúrgicamente para reconstruir su pelvis el viernes, Yasna Caro Ibarra y Lorena Candia Ramírez; a quien se le retiró el respirador mecánico.














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