Reportaje publicado el 28 de febrero en el diario El Mercurio, enlace a la versión web aquí, la versión de papel digital aquí. A continuación la versión completa sin editar.
La mayoría de los artistas que cultivan la música mexicana provienen de la zona sur del país:
El disco más vendido en la historia del país ha sido “México lindo y querido” de María José Quintanilla, sumándose al éxito de Los Llaneros de la Frontera, único grupo chileno en ingresar al top diez de la revista Billboard, en el ranking de los artistas latinoamericanos que más discos han vendido. La pasión por la ranchera tiene su efervescencia en Chanco, en uno de los festivales más importantes del país.
Medio centenar de músicos rancheros desfila por las calles de Chanco con sus botas mojadas por la lluvia. En la radio Buena Nueva de la comuna suenan desde el primer viernes de febrero únicamente rancheras, y se escuchan a todo volumen. El pueblo se llena de alegría, sombreros tejanos y las botas puntiagudas de cueros exóticos imponen la moda en el Festival del Cantar Mexicano.
La medialuna de rodeo en Chanco recibe cada noche a seis mil almas, dentro de los tres días que dura el evento. La gente palpita con los vozarrones que pugnan por ser el mejor en el sur del mundo. Todo es jolgorio entre los “cuates chilenos”.
En la localidad no hay más de ocho grados, los fanáticos se ponen sus mejores chamarras y ponchos coloridos que les cubren hasta los tobillos. A pesar de que el escenario ya está lleno, afuera centenares de personas buscan entrar, pero no hay boletos ni en la reventa.
El festival de Chanco es sólo una muestra del fervor que existe por esta música en el país. Existen casi 500 grupos y el disco más vendido en la historia de Chile es “México lindo y querido” de María José Quintanilla, que en 2003 alcanzó las 146.841 copias, superando ese año a Juanes y Luis Miguel. Aunque parezca sorprendente, el único artista chileno en llegar al top diez de la revista Billboard es el conjunto Los Llaneros de la Frontera, que ocuparon el cuarto lugar entre los músicos que más discos han vendido en Latinoamérica, con 1.5 millón de copias comercializadas.
Los concursantes llegan a los camarines con sus trajes brillantes, de donde cuelgan pequeñas herraduras metálicas. Son las diez de la noche y el nerviosismo crece; en los bafles retumban un par de trompetas y un grito declara abierto el evento: “¡Ay Chanco, no te rajes!”.
Nace la ranchera en Chile
Los folcloristas aseveran que este género musical llegó a Chile a finales de los años 30, con la película mexicana “Allá en el rancho grande”, siendo el detonante para que los chilenos escucharan su vida relatada en aquellas tonadas y sintieran que el charro mexicano era su gemelo con quien compartían una vida similar. Para Patricio González Leal, poblador de Chanco, las canciones charras son para escuchar en cualquier momento: “Es música alegre, y relatan las historias que tenemos en los pueblos”, anota.
Esmeralda González, conocida como Guadalupe del Carmen, fue la intérprete pionera que pasó a la historia en 1954, al ser la primera en recibir un disco de oro en el país. Premio otorgado por las 175 mil copias vendidas de su disco “Ofrenda”, grabado por el sello RCA Victor. Como homenaje a Guadalupe, en 1987, el gestor cultural Osvaldo Waddington decidió realizar el festival que cumplió este año su versión XXII.
Cada año, el primer fin de semana de febrero, 14 intérpretes en Chanco se disputan la corona por ser el mejor cantante ranchero de Chile. Todo es familiaridad entre los participantes; es medianoche del sábado, la cantante Scarlett Ortega cumple 16 años y, de sorpresa, sus amigos de competencia le preparan en el Liceo Federico Albert Faupp -lugar de hospedaje de la producción del festival- una serenata como agasajo. Todos a una sola voz entonan: “Estas son las mañanitas que cantaba el rey David…”; luego del brindis, todos a dormir para alistar la final del día siguiente.
Amanece y en la feria dominical se ve gente que siguió la fiesta. El tema entre los vendedores son las presentaciones: “Sabes que esa ranchera no va con la voz de esa niña chaparrita”, comenta un feriante de tomates, y un amigo le responde, jocosamente: “Si tú lo dices, carnal”.
La noche ha llegado y en los camarines todos se retocan entre sí. Tania Oyarzo y Maritza Fernández se maquillan, los chanquinos Susane Vera y Jorge Loyola desembolsan sus sombreros, para empuñarlos fuerte y salir al escenario, donde miles de espectadores los esperan para que demuestren su pasión por este arte, que se quedó en el país hace décadas.
Las canciones y las horas pasan, el reloj marca las tres de la mañana y Chanco sigue de pie, como si apenas empezara la fiesta. No se siente frío, con las piscolas que se venden en los quioscos de los alrededores, la medialuna arde más que el desierto de Sonora. El jurado da su veredicto, el nuevo rey ranchero del Jalisco chileno es: Freddy Pantoja Catalán.
Los asistentes son tajantes en decir que la ranchera está arraigada desde los años 40, cuando aparecieron Los Huastecos del Sur y otros grupos de música tropical, que en su repertorio incluían esta música, interpretándola en las fiestas, al amanecer. Luego llegaron conjuntos que aún están vigentes después de 40 años de carrera, como Los Hermanos Bustos, Los Reales de Plata y Eliseo Guevara, que grabaron un centenar de discos para los sellos Odeon, EMI y Sony Music.
En la actualidad, agrupaciones como Los Kuatreros del Sur llenan escenarios con miles de entusiastas. Además, son invitados a grandes actos, como les sucedió a Los Charros de la Comuna de Lumaco, que tocaron en el Arena Santiago cuando se proclamó la candidatura del entonces candidato presidencial Sebastián Piñera.
La solista Jennifer Gómez, de Constitución, mientras se saca su sombrero de ala ancha, declara: “El fervor por esta música es grande, no importa el nivel social, algunos se hacen los reservados, pero luego con las copas empiezan a gritar”. El mariachi Alejandro de la Rivera explica que el fenómeno en Santiago es de “bajo perfil”, porque en los barrios altos sus presentaciones son muy solicitadas. “La gente de Las Condes o de San Joaquín actúa igual cuando escucha al mariachi”, enfatiza.
Alejandro relata que, el año pasado, Leonardo Farkas solicitó para su aniversario de bodas un mariachi de 30 integrantes. Ante tan singular petición, la solución fue unir tres orquestas para complacer el pedido del empresario.
Es la mañana del lunes y los mariachis regresan a sus ciudades. En las solitarias calles, los decibeles de la música ranchera han bajado, pero continúa sonando en las carpinterías y demás negocios de Chanco.
El festival es en honor a la chanquina Guadalupe del Carmen
Son la una de la tarde y desde la iglesia de Chanco sale una ola de mariachis que asistían a la misa dominical. Ahora van cantando rumbo al Museo Guadalupe del Carmen, donde se conservan los vestidos, zapatos, recortes de prensa, el disco de oro y otros objetos personales de la artista.
1:15 p.m.
Una ola de mariachis desfila por la principal calle de Chanco rumbo al Museo Guadalupe del Carmen, donde reposa su disco de oro y otras pertenencias.
146.841
son las copias vendidas del álbum más comercializado en la historia de Chile: “México lindo y querido”, de María José Quintanilla. En el 2003 superó a Juanes y Luis Migue por 70 mil CDs.
1,5
millón de discos vendidos por Los Llaneros de la Frontera les sirvió para ser los únicos chilenos en el top diez de la revista estadounidense Billboard.
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