Texto publicado el 4 de abril en el diario El Mercurio, enlace a la versión web aquí, la versión de papel digital aquí.

Al frente del epicentro del terremoto está el Faro Cabo Carranza, que vigila la zona marítima donde surgió el maremoto.

El solitario farero era el marino de la armada Claudio Melgarejo, quien además dormía su penúltima noche porque el primero de marzo sería trasladado a Talcahuano. Al ser despertado por el sismo, el marino realizó la respectiva revisión y tomó el mensaje emitido por la única embarcación que navegaba a esa hora en el mar del epicentro, la lancha a motor “Pinita” del puerto de Constitución, que reportaba: “Va una ola rumbo a la costa”, nada más.

El Faro Cabo Carranza está ubicado a pocos kilómetros del epicentro del terremoto ocurrido el 27 de febrero, y su único custodio era el marino Claudio Melgarejo.


Melgarejo en su soledad siguió las órdenes de custodiar el faro. Esperó, y a los 15 o 20 minutos vio el mar recogerse y luego llegar la ola gigante, que pegó en el cerro sobre el que se alza el faro a 35 metros sobre el nivel del mar y dejó su sello con partes de madera y pasto a una altura de 15 metros.

Claudio divisó cómo la caleta de Loanco, ubica a menos de 400 metros del faro, era arrasada de golpe por la ola que se llevaba las casas y las lanchas de los pescadores, mientras el mar entraba 4 km arriba de la desembocadura del río Santa Ana.

El faro se encuentra ubicado a 22 km al norte de Chanco y a 58 km de Constitución, comuna a la que pertenece. Lanzó su primer haz de luz el 1 de septiembre de 1895 y fue edificado debido a los múltiples naufragios ocurridos allí, entre los que destaca el que más víctimas ha dejado en la historia del país, el del Vapor “Cazador”, con 458 personas muertas.

Melgarejo, por culpa del movimiento telúrico, debió esperar la llegada de su reemplazo por tres días más y recuerda que fue testigo privilegiado del triste fenómeno natural. Él se fue y el Faro Cabo Carranza soportó sin problemas un terremoto más para seguir iluminando con su lámpara las 28 millas náuticas que alcanza a recorrer.