Publicado el 06 de abril en el diario El Mercurio, enlace a la versión de papel digital aquí.
Un documentalista chileno pasó una temporada en el lugar donde se inició el movimiento anti-apartheid:

El estadio más importante del evento orbital del fútbol está enclavado en uno de los suburbios más pobres de Johannesburgo y, a la vez, el más histórico del país. Allí vivieron los dos premios Nobel de la Paz que tiene la nación. Un chileno grabó cómo es la vida en el barrio Soccer City.

Suburbio de Soweto, donde vivieron y crecieron los premios Nobel de la Paz Nelson Mandela y Desmond Tutu. Ahora su estadio acogerá la final del Mundial de Fútbol.

Por  Sergio Acevedo Valencia

Alrededor de 30 niños se reúnen en un improvisado terreno arenoso, al cual llaman cancha. Patean un plástico que es de mil formas, menos la de una pelota. Es agosto y continúa el invierno. Los infantes visten harapos, gorros y guantes de lana, algunos no de sus tallas, y pocos tienen botines de fútbol. A pocas cuadras de sus casas está el sueño que se inició hace seis años: tener a los mejores futbolistas del mundo en su barrio, allí en el Soccer City, el estadio que albergará la inauguración y la final del Mundial 2010.

Soweto es un suburbio de Johannesburgo, donde habita el 70% de la población de la ciudad. Allí vivieron los dos premios Nobel de la Paz, Nelson Mandela y el arzobispo Desmond Tutu, cuyas casas están ubicadas en la misma cuadra. Fue la localidad designada por los blancos para que los negros vivieran en tiempos del apartheid.

Faltando 273 días para el pitazo inicial del Mundial y sin que Chile aún clasificara a la justa, el documentalista chileno Jaime Villarreal Izquierdo llegó a Soweto para rodar una historia que muestra otra cara de Sudáfrica: cómo uno de los barrios más pobres de la nación africana albergará la atención del mundo. Esa mirada chilena quedo plasmada en el documental “Roads to 2010 (sueño con mundiales)”.

Soweto fue el centro del inicio del fin del apartheid. En 1976, un grupo de estudiantes hizo estallar una revuelta porque los blancos impusieron en las escuelas la enseñanza obligatoria del afrikaans, que es el dialecto de los colonos. La represión de la policía terminó oficialmente con 95 estudiantes muertos, pero las cifras populares hablan de más de 500.

Mandela, a quien llaman Madiba -por su nombre de tribu-, al ser liberado después de 27 años en prisión se dirigió directo a su casa en Soweto. Allí estuvo varios días planeando lo que sería su lucha en libertad. La gente lo recuerda como un vecino muy cercano. Hablan de Dios y Mandela, porque Madiba fue quien mostró el racismo en Sudáfrica al mundo. Villarreal anota: “Es tanto el aprecio, que algunas personas piensan que cuando muera Mandela va a volver el apartheid”.

Con el nuevo orden en Sudáfrica, el suburbio ha mejorado y es considerado de estrato medio bajo, pero el documentalista chileno lo describe: “Densamente poblado, mucha contaminación, construcciones básicas; baños compartidos, casi letrinas, muy similar a los campamentos de nuestro país”.

La mayoría de los obreros que construyeron el estadio Soccer City son de Soweto; por estar en la misma localidad, era fácil que la mano de obra llegara. Los productores chilenos describen que el transporte es un tema complicado en Johannesburgo. “No existe un sistema de taxis, cualquier auto puede ser un taxi, no tienen distintivos ni color particular”. En cuanto a la locomoción colectiva, Villarreal relata que hay furgones pequeños como los escolares, pero tampoco están identificados, no se sabe qué ruta llevan. “Para tomarlos hay que ir a unos terminales de siete u ocho cuadras, donde las vans están una detrás de otra, sin carteles que indiquen el viaje”. La difícil movilidad hace que la gente siempre esté inmersa en su barrio: nacen, crecen y mueren allí.

El estadio Soccer City albergará la inauguración y la final del Mundial, y está localizado en uno de los suburbios más pobres de Johannnesburgo.La cotidianidad en Soweto

En el documental, los niños protagonistas cuenta sus sueños y visión de lo que va a ser el Mundial para ellos. Los chilenos manifiestan que no todos van a la escuela y llega un momento en que los chicos se dan cuenta, que no tienen muchas opciones, y ven al fútbol como la gran oportunidad de ser alguien.

La ciudadela es una sociedad de tribus machistas, donde la gente vive de ser obrero o de negocios efímeros. “Un día venden verduras, al otro pollos, y así lo que aparezca”, sella Jaime, el director de la obra.

La vida es muy comunitaria, la gente siempre está en las calles, los vecinos se conocen, son familiares entre sí. Los grandes problemas de salud pública son el VIH, la drogadicción y el alcoholismo.

-Una escena nos tocó repetirla mucho, porque un ebrio se caía a cada rato y los perros le ladraban -recuerda Jaime.

A Soweto llega mucho turista. Caminan por las calles polvorientas, donde las aguas servidas van corriendo junto a sus pies, aguas que salen de las casas construidas con materiales de reciclaje, o en otros casos son contenedores que han sido acomodados como viviendas. Los visitantes van a ver las pequeñas casas de los premios Nobel de la Paz; la iglesia Regina Mundi, donde fue la masacre de 1976; el museo del Apartheid y ahora el Soccer City, el mismo recinto donde Mandela dio su primer discurso masivo en libertad. Como los turistas llevan dinero, los vecinos tratan de que el barrio sea seguro. Villarreal testifica: “En una calle trataron de sacarnos una cámara, pero es normal en cualquier parte del mundo donde hay sitios que son complicados; en Santiago también hay lugares en los que uno no va con una cámara, pues es factible que te la quiten”.

El Soccer City está en Soweto, ese es el orgullo para sus carentes residentes. Están separados de él por una carretera, y las casas más cercanas están a ocho cuadras; el alrededor es feo: pasto seco y los accesos pocos amigables. Los chilenos resumen que los vecinos de Madiba están felices, porque de nuevo van a quedar en la historia de la humanidad, aunque no puedan ir a su estadio a ver la afamada final del mundo.

El estadio Soccer City albergará la inauguración y la final del mundial, y está localizado en uno de los suburbios más pobres de Johannesburgo.

Suburbio de Soweto, donde vivieron y crecieron los premios Nobel de la Paz Nelson Mandela y Desmond Tutu. Ahora su estadio acogerá la final del Mundial de Fútbol.

En la improvisada cancha, cerca del estadio de la final del Mundial, los realizadores chilenos posan junto al grupo de niños de la localidad que protagonizan el documental.

El perfil del director

Jaime Villarreal Izquierdo hizo el documental “Roads to 2010 (sueño con mundiales)”, como trabajo de grado de su máster en la Universidad de Nueva York. El proyecto ganó una de las dos becas anuales que brinda la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión, la misma que otorga los premios Emmy. A su vez, contó con la colaboración del músico Moby, quien donó los derechos de su canción “Flying Foxes” para una de las escenas.

Fue grabado en agosto de 2009, cuando Chile no estaba clasificado a la justa futbolística. La historia se desarrolla con un grupo de niños que viven en el lugar donde está el estadio de la inauguración y la final del Mundial 2010, y a la vez sitio donde se inició el movimiento anti apartheid. Los niños de Johannesburgo quieren ser futbolistas, porque lo ven como la única puerta que les abrirá la vida, para un futuro mejor; además, hablan de las ansias de conocer a algún jugador famoso.

Villarreal explica que quienes viajen al Mundial deben prepararse para algo diferente a lo que han sido las versiones anteriores: “Hay que cambiar el chip, no todo es ordenado ni seguro. Además, es época invernal, con mucha humedad”.

El documental se puede observar por el sistema Pay per View de VTR.

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