Yoani SánchezLa bloguera Yoani Sánchez analiza el enfrentamiento entre el chileno y el gobierno cubano:

Una de las voces más escuchadas fuera de la isla relata cómo el ex escolta del Presidente Allende no era conocido fuera de las esferas políticas, y que ahora, con la investigación en su contra, el pueblo se ha enterado de los fuertes lazos que unían al empresario con Fidel Castro, pero no con su hermano Raúl.

Por Sergio Acevedo Valencia

La afamada disidente cubana Yoani Sánchez habló desde La Habana con “El Mercurio” sobre el conflicto que enfrenta al empresario chileno Max Marambio con el régimen castrista. Mientras las autoridades de la isla lo acusan de cometer irregularidades con su empresa Río Zaza, Marambio demandó al Estado cubano ante la Corte Internacional de Comercio con sede en París.

La bloguera menciona que en las últimas semanas han vuelto a las estanterías los alimentos que producía la empresa.

¿Qué se sabe de Max Marambio en Cuba?

—Para la mayoría de los cubanos, Marambio se dio a conocer a partir del escándalo; antes era una figura bastante desconocida o enmascarada dentro del poder en Cuba. Sólo se sabía que los jugos eran producidos por un chileno conocido acá como “El Guatón”.

La prensa cubana no ha dicho nada. Nos enteramos del caso por los canales mexicanos y de Miami que vemos por las antenas ilegales, y los e-mail, de la biografía de este hombre que a pesar de tener tanto protagonismo en el poder había sido un perfecto desconocido para nosotros.

En la prensa oficial la única reseña que se ha hecho del caso fue la rara muerte del gerente chileno Baudrand, de Río Zaza. El periódico Granma sacó una nota dando parte de eso y que la empresa estaba bajo investigación, pero no se ha mencionado a Marambio.

Usted ha dicho que en algún momento él “escapó a Santiago”…

Me imagino que un hombre que pudo sobrevivir por más de 40 años en el poder cubano es alguien que tiene un buen olfato político. Cuando él sintió que peligraba y sabiendo la carga ejemplarizante que tiene la justicia cubana, me imagino que dejó de sentirse seguro y a desconfiar de quienes habían sido sus compañeros, y apeló al escudo protector de su país natal.

¿Cree que él tendría garantías para presentarse ante la justicia cubana?

Hay que mirarlo desde dos puntos. Uno, él tendría que aclarar sus asuntos, sabiendo que la justicia acá tiene un fuerte carácter ideológico. Desde el punto de vista humano, no le diría que venga, no se sabría qué termine pasando con él. Le darían una pena ejemplar, para sentar un precedente y evitar que otros inversores hagan lo mismo.

Usted ha dicho que él debería contar todo lo que sabe.

Una de las asignaturas pendientes de nosotros es con nuestra propia historia. Cinco décadas de silencio e historias censuradas han hecho que una de las tareas, cuando suceda una transición, es reconstruir toda esa historia. Max Marambio es un testigo privilegiado. Pienso que debería acudir a su conciencia histórica, a su simpatía con este pueblo, que lo ponga por escrito y nos cuente la verdad. Marambio sabe que sus amigos no son sus amigos, y le haría un gran favor a la historia de Cuba contando lo que sabe.

¿Y en qué ayudaría eso?

La mira desde el poder. Nosotros tenemos la mirada desde abajo, pero nos falta la mirada desde adentro. Marambio es una persona que fue cercana a los Castro y también a todo el proceso que abrió las puertas a la inversión extranjera en Cuba; son historias clasificadas y que van a morir con sus protagonistas si él no las cuenta. Ganaríamos la verdad.

¿Qué información cree usted que tiene Marambio respecto de los negocios en la isla y del gobierno de Cuba?

Es un hombre que debe tener muchas historias; nadie se mantiene a salvo en los círculos del poder en Cuba sin zambullirse en los manejos de dinero, lavado e inversiones solapadas. Él conocía al dedillo que a sus empleados se les pagaba en una moneda distinta a la que vendían. Eso es atentar contra los derechos laborales y humanos. Él no era ajeno y sabía que se estaba aprovechando de su cercanía al poder para ejercer una explotación del hombre por el hombre.

¿Y qué otros temas pudiera conocer Marambio del gobierno?

El tema de las guerrillas latinoamericanas, la influencia del gobierno cubano en esos movimientos.

Además, el fusilamiento de altos oficiales del ejército en la causa primera de 1989. Es un testigo increíblemente cercano a todo eso.

Él conoce la primera causa de derechos humanos en Cuba, que es como se maneja el gobierno. Fue un observador directo de cómo se ha manejado el país, como si fuera una finca que pertenece a un clan familiar y militar.

¿Para hacer negocios en Cuba hay que tener la venia del gobierno?

Un cubano no puede invertir en su país. Marambio, en cambio, fue beneficiario de una injusticia tremenda, una especie de apartheid económico que permite a extranjeros hacer lo que para nosotros está vedado: invertir y comprar propiedades en nuestra nación. Fidel Castro le permitió adelantar en un terreno que para otros es con altos impuestos y controles.

¿Qué saben los isleños de la relación entre Marambio y Fidel?

Desde hace unos meses se ha conocido bastante de las simpatías que Castro tenía hacia él. Castro lo adoptó casi como un hijo, lo hizo militar. Incluso se rumorea que Fidel le regaló su primer millón de dólares para que iniciara las inversiones.

¿Qué pudo haber ocurrido para que se quebrara esa relación privilegiada de Max Marambio con los Castro?

Se comenta que el quiebre fue cuando Raúl tomó el poder. No se trataba de alguien de su simpatía, y quizás él decidió hurgar en las finanzas de Río Zaza y encontró las anomalías.



La redactora de Generación y considerado por la revista Times en 2009 como uno de los 25 mejores blogs del planeta cree que Marambio conoce bien a la justicia cubana y está tratando de proteger su vida al no ir a la isla.


Max MarambioHitos de la cercanía y quiebre de Marambio con Cuba


En 1966, Max Marambio, con 17 años de edad, conoció a Fidel Castro cuando acompañó a su padre Joel y a Salvador Allende a Cuba. Allí Castro lo invitó a quedarse a estudiar pero optó luego por la formación militar y regresó a Santiago dos años después.

En 1973 regresa a Cuba como exiliado y entra a integrar las Tropas Especiales cubanas, donde alcanzó el grado de teniente coronel.

Por petición de Fidel Castro, en 1983, funda la empresa Cimex.

Luego inició otros negocios en territorio caribeño, y llegó a ser dueño de Río Zaza y la tour operadora Sol y Son. A esas alturas ya era uno de los amigos más cercanos del gobernante y parte de su círculo íntimo.

La última vez que Max Marambio estuvo en la isla fue en noviembre de 2009. Un mes después el entonces candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami denunció ante los medios chilenos que la Fiscalía General de Cuba había iniciado una investigación contra el inversionista.

Como parte de las investigaciones, a finales de febrero de este año, la contraloría cubana decide intervenir Río Zaza y la tour operadora Sol y Son, compañías donde Marambio es accionista junto al Estado cubano. Luego el gerente chileno de Río Zaza, Roberto Baudrand es interrogado y días después hallado sin vida en su vivienda cubana.

A mediados de julio la fiscalía cubana le solicita al empresario ir a declarar a Cuba. De lo contrario “se procedería a librar orden requisitoria”.

Corridos los primeros días de octubre, el empresario recurre a la Cámara Internacional de Comercio, en París, para que aclare las acusaciones de Cuba en su contra. Siete días después Cuba emite una orden de captura internacional contra Marambio.

Publicado el 10 de octubre, en el diario El Mercurio. Enlace a la versión web aquí, la versión de papel digital aquí.

Pagina impresa El Mercurio

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