Programas Work and Travel permiten lograr nuevas habilidades:
Esta temporada se notó un fuerte aumento de postulantes a visas especiales que dan ciertos países.
Por Sergio Acevedo Valencia
Cambiar el verano por un trabajo en Australia o Canadá es la opción de algunos jóvenes universitarios que quieren practicar el idioma inglés y ganar dinero. Para tener esta experiencia existen en el exterior las visas denominadas Work and Travel .
Según las embajadas de Nueva Zelandia, Australia, Canadá y EE.UU. -que son los cuatro países que otorgan este tipo de permiso-, en la temporada 2010-2011 se entregaron visas de este tipo a unos tres mil chilenos.
Uno de ellos es Marco Silva (26), alumno de derecho en la Universidad Central y quien viajó con una propuesta de un resort , ubicado a dos horas de Miami. “Es un lugar parecido a Marbella”, indica Silva, y agrega que su renta mensual variaba según las propinas, pues su puesto era de “auxiliar de garzón”.
El futuro abogado indica que al mes podía obtener entre US$ 1.400 y US$ 2.200 por trabajar desde las 9:00 de la mañana hasta las 15:00 horas. “Es un esfuerzo de dos meses, pero además de ganar dinero logré practicar mejor el inglés”.
Maximiliano Taladriz (23), estudiante de ingeniería comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, viajó a Nueva York. Por medio de un portal en internet consiguió trabajo como vendedor de productos cosméticos en un mall y el primer mes ganó US$ 1.500, por 50 horas a la semana. Taladriz dice que corrió con suerte: “Cuando arribé, mi jefe me fue a buscar al aeropuerto y me llevó a un lugar donde viví junto a tres brasileños; incluso tuve auto para transportarme”.
Maximiliano pagó US$ 2.300 por los servicios de la agencia, el visado y el boleto de avión. Pero en los tres meses de tareas logró ganar US$ 4.500.
Pero no sólo los santiaguinos acuden a estos programas, la gente de regiones postula y son aceptados.
En Concepción, el ingeniero comercial Sebastián Sánchez hizo maletas y se fue en el verano de 2009 a las tierras menos conocidas del estado de Nuevo México, en EE.UU. Allí trabajó 40 horas a la semana en el restaurante de comidas rápidas del casino Cities of Gold. Su paga fue de US$ 8 la hora, que sumados a las propinas de cada día, le permitieron ganar US$ 1.900 por mes. Según Sánchez, llegó a Chile con unos tres millones de pesos, que le sirvieron para comprarse su primer auto: un Toyota Yaris Sport.
Otra de las zonas donde llegan los latinos a trabajar es California. Allí se instaló Natalia Campos, estudiante de pedagogía en inglés de la Universidad del Bío-Bío. La joven oriunda de Chillán firmó su contrato en Chile para ocuparse en el resort Northstar, en el lago Tahoe.
“Contratar extranjeros es una ganancia para los estadounidenses. Mientras a un nacional le pagan US$ 12 la hora, a nosotros nos dan US$ 8, aunque igual es buena plata”, asevera Natalia.
La joven chillaneja que prestaba sus servicios en las cajas y elaboraba galletas, ganaba un millón de pesos, pero además tenía un horario flexible y dos días libres a la semana.
En cuanto a los gastos de sostenimiento, dice que eran bajos, pues el hospedaje incluía todos los servicios y costaba unos $125 mil al mes, en un departamento que compartía con tres compatriotas.
Campos ahorró más de $3 millones, dinero que le permitió no solo pagar el valor del viaje, sino también comprar dos cámaras digitales, ropa, perfumes, recuerdos para su familia y llegó a su ciudad con $300 mil en su mochila.
Macarena Romero, estudiante universitaria de la Ciudad Jardín, cambió sus playas para ir a la localidad de Santa Fe en Nuevo México (EE.UU.). Allí trabajó como garzona en el casino Buffalo Thunder, donde logró ganar unos US$ 1.800 al mes.

Macarena Romero, estudiante de la Ciudad Jardín, cambió sus playas para ir a Nuevo México.
Los jóvenes aseguran que lo que se gana alcanza para ahorrar.
En 2010-2011 se entregaron tres mil visas a chilenos.
30%
ha caído el número de visados hacia Estados Unidos esta temporada. El mayor desempleo en el País del Norte explica parte del fenómeno.
US$ 1.500
es en promedio el mínimo mensual que gana un estudiante chileno en trabajos temporales.
Aumentan las opciones
Si bien los visados denominados work and travel fueron dados por primera vez a chilenos en 2001, cuando Nueva Zelandia permitió que viajaran 63 nacionales, los cupos se han incrementado a tal punto que esta temporada viajaron a dicho país mil jóvenes para trabajar, estudiar y pasear.
Uno de los países que han tenido menos concurrencia de chilenos este año es EE.UU. La sección consular del País del Norte indica que se ha registrado una baja del 30% en los visados del programa “Summer Work and Travel”. Entre los factores que lo explican está la lenta recuperación del empleo y las nuevas ofertas de otros países como Canadá, que en sus dos primeras temporadas entregó 1.500 visados para chilenos.

Natalia Campos, estudiante de pedagogía en inglés de la Universidad del Bío-Bío, trabajó en Estados Unidos.
Requisitos para postular
Dependiendo del país de recepción las exigencias pueden variar, pero son muy similares:
Tener entre 18 y 35 años edad.
Constancias de dominio básico del inglés.
Disponibilidad mínima para trabajar tres meses.
En el caso de Australia y Nueva Zelanda, se debe mostrar documentos que acrediten solvencia económica del postulante.
EE.UU. exige estar cursando estudios universitarios. En cambio Australia, Nueva Zelandia y Canadá no lo solicitan.

El ingeniero comercial Sebastián Sánchez se fue a trabajar e EE.UU. y ahorró lo suficiente para comprarse un auto.

El futuro abogado Marco Silva, (segundo de izquierda a derecha), viajó a trabajar a un resort ubicado a dos horas de la ciudad de Miami, en Estados Unidos.
Maximiliano Taladriz, estudiante de ingeniería comercial, viajó a Nueva York y trabajó como vendedor en un mall de Estados Unidos. El primer mes ganó US$ 1.500.
Publicado el 16 de marzo de 2011, en el diario El Mercurio. Enlace a la versión web aquí.














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