Especial para el diario El Espectador de Colombia, el día de la muerte del poeta.
El poeta será sepultado en la ciudad sureña de Chillán, donde residía desde 1995:
Por Sergio Acevedo Valencia / Santiago de Chile
El poeta chileno Gonzalo Rojas, ganador del premio Cervantes en 2003, falleció ayer en Santiago a la edad de 93 años, después de varios problemas de salud sufridos desde septiembre pasad. Amigos y críticos creen que fue reconocido tardíamente en su país.
Personalidades de las letras chilenas reconocen que fue un compatriota reconocido tardíamente en su país. Sólo hasta que regresó a país en 1995, tras 25 años de exilio, los chilenos empezaron a reconocer en él a un gran poeta.
Críticos y escritores de su país coinciden una cosa: la gente desconocía su obra. Según Marcelo Mendoza, periodista y amigo personal de Rojas, “cuando él volvió no habían más de cinco libros suyos editados en el país. Era más divulgado en España, México y Venezuela”, afirma.
Mendoza, quien lo entrevistó para su libro “Todos Confesos”, recuerda que Rojas le prometió presentar este mismo libro en enero pasado, pero la salud le jugó una mala pasada y cinco días antes se excusó de viajar desde el sur de Chile a Santiago. En el libro, el poeta chileno, a sus 88 años, ya se despedía del mundo y confesaba: “Tendré unos seis meses más de vida o tres, no quiero más”.
Los últimos años de vida el literato los pasó en su casa de la ciudad de Chillán, a 400 kms de la capital chilena. Sólo salía de allí para dar charlas o recibir premios. Hasta hace tres años iba a los EE.UU. a menudo para dar clases en la Universidad de Brigham Young, en Utah.
Además del exilio, otras de las razones por las que Gonzalo Rojas no fue muy reconocido en su país fue por la dura competencia que tuvo por parte de sus amigos, los también poetas y premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y los vates Pablo de Rokha y Vicente Huidobro. El crítico literario del diario El Mercurio, Pedro Gandolfo, asegura que Rojas logró crear un sello poético propio, a pesar de estar rodeado de gigantes.
Para Gandolfo, ese sello característico del poeta es “una mezcla peculiar y propia que trasciende con referencia a lo erótico, combinado con lo banal y rutinario”. Sin llegar a que esto trivialice su obra, dice el crítico, y trabajando muchos contrapuntos como la vida y la muerte, el olvido y la memoria, la niñez y la adultez, el amor el deseo. En resumen, “una vida de dolorosos silencios y estallidos eróticos”.
La vida y obra del abogado y poeta Gonzalo Rojas estuvo construida de igual manera. El crítico chileno cree que sus poemas están escritos de susurros, de exclamaciones, de retazos, que le da un ritmo y una sonoridad muy novedosa a su trabajo. Algo igual pasa en su casa de Chillán. Quienes la conocieron dicen que era una como un engendro, como un rompecabezas corto y largo. Su último proyecto era una torre la cual creía iba a estar terminada cuando muriera.
Rojas vivía solo. Con las últimas personas con quienes compartió fueron su tercera esposa Hilda May y su suegro. El poeta dormía en una habitación distinta cada noche, pues su vivienda tenía muchos cuartos que fue armando de a uno. Además, tenía dos puertas: una para entrar y otra para salir, porque él creía en el número dos como cábala.
Para muchos literatos, Gonzalo Rojas fue el poeta del Eros y el sexo. Tanto así que le confesó a su amigo Marcelo Mendoza que a los 88 años, todavía seguía amando con una actividad sexual que poetas de menor edad envidiarían.
Según su amigo Mendoza, alguna vez el poeta le dijo que no se había titulado en amistades y besuqueos. Aunque siempre fue un enamorado, se casó tres veces: las dos primeras señoras duraron poco, tanto así que de la segunda decía no recordar ni el nombre. El casamiento duró nueve días, sólo la Luna de Miel.
“La eternidad es la mujer”, Gonzalo Rojas.
Más de 40 libros publico Gonzalo Rojas. En el 2009, el Fondo de Cultura Económica, editó “Qedeshím Qedeshóth”, con 14 poemas inéditos. Desde ayer, la editorial empezó a brindar un homenaje al escritor en la locación que lleva su nombre: “Librería Fondo Gonzalo Rojas”, ubicada a pasos del Palacio de La Moneda con una muestra fotográfica y documentales del poeta.














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