Mucha alegría ha causado el título mundial que otorga la Unesco a nuestra región cafetera, entrar a la historia mundial como uno de los lugares emblemáticos de la tierra, al ser nombrada como Paisaje Cultural Cafetero de Colombia Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Desde las aristas culturales, históricas, paisajísticas ya hay muchas cosas escritas por expertos del tema, que han sido expresadas en investigaciones académicas y editoriales de los periódicos locales del Quindío, Risaralda y Caldas, pero falta escudriñar más en un aspecto que debe ser aprovechado: la generación de empleo y la mejora de la dinámica económica de la región, a través del turismo, área donde el alumno aventajado es el Quindío.
La designación debe ser fructificada desde las mismas fincas campesinas, pasando por las alcaldías, hasta los gobiernos departamentales para buscar rutas que generen nuevos recursos para todos los habitantes, pues será más fácil atraer turistas europeos y norteamericanos para que visiten nuestras veredas y municipios.
Se debe aprovechar toda la experiencia que tiene el Quindío y parte de Risaralda para expandirla por todos los municipios incluidos como patrimonio mundial, volver el Paisaje Cafetero un circuito turístico más amplio, donde cada pueblo pueda aportar valor al mismo desde sus riquezas autóctonas y locales.
Por ejemplo, en el caso de Caldas, La Merced y Filadelfia pueden ser un centro importante para realizar deportes extremos, Supía con sus derivados de caña de azúcar, puede ser el municipio de los postres y dulces cafeteros, Riosucio mostrar su Carnaval y el Encuentro de La Palabra, Anserma seguir con la seda y su tejido. Así podría seguir enumerando ejemplos con cada municipio, que daría variedad a la ruta cafetera, forjando además un desarrollo rural sustentable.
Que cada pueblo sea parada obligada de un día para los visitantes. Por ello se debe seguir capacitando a los pobladores en temas hoteleros, turísticos y de gastronomía, bien sea con convenios del Sena o talleres privados pagados por las alcaldías.
También es urgente que los gobiernos municipales y departamentales, unifiquen una señalética que pueda ser utilizada en las vías de la zona, así como en los sitios públicos de los pueblos y hasta por los hoteles, darle sentido de unidad al patrimonio.
Otra de las propuestas es que cada municipio destinara recursos para hacer alguna escultura importante que refiera a la cultura cafetera. En el Quindío por ejemplo existe la escultura en honor al “jeepao”, porque no en otros lugares, tener monumentos a las chapoleras, las mulas de carga, al cesto de recolección, entre otros, por lo general el turista lo que más busca para fotografiarse es insignes esculturas que solo existen en el lugar y que se diferencia del resto del mundo.
Que sea entonces este nombramiento mundial una oportunidad para dinamizar la alicaída economía cafetera, mediante políticas unificadas, que dé un ejemplo de unidad y esperemos que ahora sí, Proexport se comprometa en mayor medida a promocionar la región cafetera en el exterior como lo hace con Bogotá y el Caribe.
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Notas al margen:
1. Que el ministro Cardona de Transporte y el senador Lizcano se pongan las pilas con la vía desde La Manuela hacia Medellín, con tanto hoyo la carretera ya parece trocha y así muy difícil atraer turistas al Paisaje Cafetero.
2. Riosucio tiene un nuevo lugar para la cultura, aunque todavía se llama Teatro Cuesta, es de resaltar que en verdad los dineros invertidos no alcanzaban para más y que ahora existe un bonito Auditorio Cuesta, porque de teatro solo quedó el nombre.
Columna de opinión publicada el 06 de julio de 2011 en el periódico La Patria de Manizales, Colombia.














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