Reportaje para la revista Luxury Star de publicaciones Semana de Colombia (edición junio 2011).

Tiene una de las mejores infraestructuras hoteleras de lujo en Sudamérica:

Los contrastes de esta larga franja de tierra de 6.435 km en el sur de América, flanqueada por el oriente con la cordillera de Los Andes, por el occidente con el Océano Pacífico, por el norte con el desierto de Atacama y en el sur por la Antártica, ofrece parajes propios de un viaje intergaláctico.

Por Sergio Acevedo Valencia desde Chile

El cielo más claro y estrellado de la tierra se encuentra en el lugar más seco del globo terráqueo. Allí, en el desierto de Atacama, al norte de Chile, hay lugares donde hace más de 60 años no cae una gota de lluvia. El centro de visualización de todo ese manto estelar es la localidad de San Pedro de Atacama.

El pueblo de San Pedro alberga a cinco mil residentes en sus pocas cuadras de extensión. Sus fachadas y calles son rudimentarias, pero por dentro son todo comodidad.

Además, debe ser uno de los sitios más cosmopolitas del mundo, donde puede llegar a contarse, en un solo día, más de 70 personas de distintas nacionalidades. La diversidad no es problema, pues esta localidad que bien podría ser la Torre de Babel moderna: tiene muchos guías y meseros políglotas europeos.

San Pedro es un lugar para visitar con calma. Allí el tiempo parece detenerse, pues sus calles de tierra y piedra hacen que se pueda sentir la pasividad y tranquilidad, como lo refleja su iglesia, que data de 1774.

Foto de Ricardo Luengo San Pedro de AtacamaAtacama es el desierto más árido del mundo y alberga a más de tres mil metros de altitud paisajes que sorprenden. En el mítico Valle de la Luna, ubicado a 17 km de San Pedro, puede visitar la aldea de Tulor (de más de 3.000 años de antigüedad) y el Museo Arqueológico de Gustavo Le Paige, donde hay varias momias precolombinas.

Los lugares para visitar en el valle son el mirador de la Cordillera de la Sal, la quebrada de Ckari y las Tres Marías, que son extrañas formaciones de sal. Además, no deje de ir a la duna mayor en el Valle de la Luna, sitio de reunión de cientos de visitantes a la hora en que muere el sol y nace la luna. Disfrutará a esa hora de una obra sinfónica llena de colores y sombras, ideal para plasmar en fotografías. (Foto de Ricardo Luengo).

Otro de los lugares imperdibles es la Laguna Chaxa. Ubicada en el centro del Salar de Atacama, es el hábitat de una variada clases de aves, entre los cuales resaltan en el horizonte los espigados flamencos, de tres especies distintas: los Andinos, los Chuilenos y los James. La laguna está a 56 km al sur de San Pedro y de seguro será uno de los lugares que marcará su bitácora de viaje, pues el contraste de un desierto blanco y el rosado de las aves no tienen comparación con paisaje alguno.

Si cree que el frío altiplánico no es el mejor clima, puede aprovechar los Géiseres del Tatio para tomar un poco de calor y conocer las fumarolas de agua térmica, aunque deberá hacer un esfuerzo y levantarse a las cuatro de la mañana. Este paseo es quizás uno de los mejores del lugar, y además puede complementarlo con las aguas cálidas de las Termas de Puritana, ocho pozos naturales con una temperatura de 30 grados en pleno desierto.

En la noche puede tomar alguno de los tour astronómicos. Atacama debe ser la única parte del mundo donde puede ver todas las estrellas visibles desde este planeta sin necesidad de un telescopio. El ya celebre guía francés Alain Maury puede llevarlo a dar un paseo por todas las constelaciones en el mejor planetario natural del mundo.

Si bien el municipio es pequeño y sus fachadas antiquísimas, el lujo es protagonista en los diversos hoteles situados a escasas cuadras de la plaza principal, cuya estadía llega a costar, por tres días de alojamiento, entre US$2.700 y US$4.100 por persona.

Santiago: historia, modernidad y montaña
La capital chilena es una de las más cosmopolitas de Latinoamérica. Si bien tiene su casco histórico en el centro de Santiago, está a pocos kilómetros de exclusivos centros invernales de esquí, viñas, el puerto de Valparaíso y el balneario de Viña del Mar en las aguas del Pacífico.

El centro de la ciudad de Santiago, es rico en historia y arquitectura. Barrios tradicionales con diseños europeos instaurados por los inmigrantes alemanes e ingleses de finales del siglo XVII, todavía hacen de las calles, palacios y museos un atractivo para visitar.

La Moneda, Chile El palacio presidencial La Moneda, el Palacio de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional y el moderno Centro Cultural La Moneda pueden ser la opción para un tour cultural en el centro capitalino.

Si su interés va más hacia los tiempos actuales, debe desplazarse por alguna de las modernas autopistas interurbanas hacia el sector oriental. En la calle Alonso de Córdova, podrá disfrutar de las mejores boutiques de alta costura y lujo, tanto de diseñadores nacionales como los clásicos internacionales.

Los dos mejores centros comerciales de Chile están ubicados en este sector. A un costado en la Avenida Kennedy, el Mall Parque Arauco le ofrecerá una serie de restaurantes con gastronomía local e internacional, donde resalta la mesa italiana y peruana. En tanto, el Mall Alto Las Condes tiene las más finas tiendas y joyerías de la ciudad.

Si visita la tierra austral en invierno (desde mediados de junio hasta mediados de octubre), puede salir desde su hotel rumbo a los centros de esquí en la montaña, ubicados a menos de 35 km de Santiago. Si desea ganar tiempo puede tomar un helicóptero desde el hotel, a unos US$200 por persona y estar en Los Andes chilenos en menos de 10 minutos.

A su llegada podrá disfrutar de muchas pistas, andariveles y telesillas para deslizarse montaña abajo y si es un día despejado podrá ver en el horizonte como una gran postal, y en toda su extensión la capital del país.

El complejo invernal Colorado-Farellones, a 32 km de Santiago, tiene la superficie más grande del país para realizar deportes propios de la época, con más de mil 300 hectáreas esquivables y más de 77 pistas. Es también la única con iluminación nocturna en Chile.

Unos 20 km más al norte está La Parva, un centro poco más pequeño y exclusivo que tiene disponible para los turistas siete mil camas en modernos apartamentos que parecen colgar de las laderas.

El complejo de Valle Nevado es el centro de montaña más grande del hemisferio sur y probablemente el más moderno de Chile. Además tiene las pistas más extremas, que permiten desde sus 3.025 metros de altitud hacer esquí y snowboard, con sus variedades más radicales como heliski, descenso fuera de pista y pista de bumps. También cuenta con un snowboard park de 100 metros de largo y 50 de ancho.

El Portillo es el centro invernal más exclusivo de Chile. Ubicado cerca de la frontera con Argentina y a 164 km de Santiago, en este hotel, que a lo lejos se ve como un barco amarillo navegando en la montaña blanca, han descansado integrantes de la familia Kennedy y Fidel Castro.

En las regiones del sur de Chile hay más centros de esquí, completando casi 20 complejos invernales en toda la nación, con óptimas condiciones para practicar deportes de invierno. Por eso es normal ver equipos olímpicos de las naciones del hemisferio norte, entrenado para los mundiales y olimpiadas de invierno a final de año en sus países.

Dupla de nostalgia y modernismo
Valparaíso, ChileOtro de los lugares mágicos de éste, el país más sureño del mundo, es el mítico puerto de Valparaíso con su alter ego y vecina Viña del Mar.

El puerto, Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco, ha sido inspirador de poetas y literatos, que ahora es “invadido” por cientos de europeos enamorados de las faldas de los cerros, los que componen la mayor parte de la geografía de Valparaíso. Muchos de los turistas que llegan no volvieron a timbrar sus pasaportes con el sello de salida, pues simplemente se enamoraron de las calles empinadas y se quedaron para abrir cafés o montar sus talleres artísticos allí, como lo hizo Pablo Neruda en su tiempo.

Valparaíso tiene ahora muchas casas viejas redecoradas, las que funcionan como hoteles y restaurantes lujosos, desde donde se ve toda la bahía. La mezcla cultural del puerto da como resultado una infinidad de sabores y gustos, que desde cerros como Bellavista o Artillería hacen que un almuerzo sea toda una experiencia mundial.

Quinta Vergara, ChileCon sólo cruzar la avenida principal del puerto, llegará a la “Ciudad Jardín”, Viña del Mar, el balneario más conocido de Chile. Allí, en el recinto denominado “Quinta Vergara”, cada verano se celebra el afamado Festival Internacional de la Canción, un evento para deleitarse con buena música para quienes van en verano, como fue en su última versión con el aclamado concierto Sinfónico de Sting.

La belleza de esta ciudad, además de radicar en sus apetecidas playas, también lo hace en su movida vida nocturna, comprobada por los mismos artistas de talla mundial que han cantando en el reconocido auditorio de la Quinta Vergara.

Es por esto que el dúo de Valparaíso y Viña es una pasada obligatoria para los foráneos en Chile. El complemento ideal de la pasividad y la bohemia del puerto con las agitadas y elegantes noches viñamarinas.

Viñas y hoteles boutique
Otro de los atractivos cercanos a Santiago son las viñas. Chile es uno de los principales productores de vino en el mundo, y hace pocos años las empresas productoras vieron que, además de sacarle sumo a las uvas, abrir las puertas de sus viñedos y haciendas era un plus para sus exclusivas marcas.

Si bien a lo largo del país hay varias regiones vitivinícolas, cada una con su respectiva ruta del vino, la más lujosa es la del Valle de Colchagua. Ubicado al sur de la capital, fue el lugar escogido por las antiguas familias de la oligarquía chilena para erigir sus grandes haciendas y mansiones, las que ahora son parte de los hoteles boutiques de las 17 viñas que componen la ruta.

Los municipios cercanos al valle son patrimonio chileno, ricos en cultura campestre y artesanías que se complementan a la perfección con los nuevos y excelentes servicios de los hoteles que van desde relajantes spas y baños en vino, hasta cabalgatas por entre los viñedos, todo como en una película romántica.

Colchagua es quizás uno de los lugares más turísticos y dinámicos, donde cada casona conserva sus encantos ancestrales, adaptados muy bien a la vida moderna. Con grandes camas, televisores de plasma con cientos de canales vía satélite, elegantes restaurantes y servicios de reyes, la ruta es más que vino: es un estilo de vida de lujo, con sus hoteles boutiques, elegantes spas, restaurantes y cafés.

La Patagonia chilena
En el sur de Chile puede dar una vuelta por la maravillosa zona austral. Torres del Paine, declarado por la revista National Geographic como uno de los mejores parques naturales del mundo, lo espera para respirar aire 100% puro.

La época perfecta para visitarlo es en invierno, porque la nieve asegura vistas únicas en una zona con frondosos bosques y animales que se dejan observar más fácilmente en esta estación del año. Además el clima es más estable y corre menos viento, reduciendo la sensación de frío.

Para llegar a este paraíso patagónico debe primero tomar contacto con la ciudad de Puerto Natales, a 150 km del parque y a 3.100 km de Santiago. El puerto, ubicado a los pies del Pacífico sur, tiene una excelente infraestructura turística, al igual que una marcada influencia inglesa en su arquitectura, en sus comercios y costumbres.

Para conocer el lugar la única opción es la de tomar alguno de los diversos recorridos a pie. Aunque hay varios senderos habilitados, uno de los más conocidos son el “W”, que tiene un tiempo mínimo de cuatro días de duración y recorre un total de 76 km, y el Macizo Paine, de siete días de duración, con un total de 93 km de recorrido.

Dentro del parque existen variados lugares para descansar, con alojamiento y comida de primer nivel. Por algo los descendientes de la familia Rockefeller son recurrentes visitantes de las Torres del Paine. Algunas de las hosterías del lugar son Pehoe, del Lago Grey, del Monte Balmaceda, la posada del Río Serrano y el exclusivísimo Hotel Explora, entre otros.

Durante el recorrido divisará fácilmente pumas, zorros, guanacos, huemules y aves como cóndores, ñandúes, cisnes de cuello negro y flamencos.

Una de las vistas maravillosas que podrá tener es después de una fantástica caminada de cuatro horas por la orilla verde del Lago Grey, donde verá el imponente glaciar que lleva el mismo nombre del lago. Luego de eso proseguirá con las aguas turquesas del Lago Pehoé y el salto Grande del río Paine. Si su fuerte no es caminar puede tomar algunos de los recorridos en bicicleta o caballo.

Rapa Nui la polinesia chilena
La isla de Rapa Nui, o como lo llamaban sus ancestrales habitantes, “Ombligo del Mundo”, es la isla habitada más alejada de cualquier continente y queda justo en medio del Océano Pacífico, en la polinesia. Por ello es que los aborígenes tienen más rasgos polinesios que de sus compatriotas continentales.

Este parque nacional, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, se puede recorrer a pie o a caballo, bucear en sus cálidas y transparentes aguas, sin olvidar la foto más importante y obligatoria con los misteriosos moais, las estatuas gigantes de piedra que no han revelado su secreto de cómo y dónde llegaron y hacia dónde miran.

Cada febrero, los pascuenses retornan a sus místicas raíces que llegan a su punto cumbre en la Tapati, que es una fiesta de dos semanas cuyo corazón son las ceremonias y atuendos tradicionales de la isla. Además los anfitriones adornan su cuerpo pintándose como lo hacían sus ancestros para competir en pruebas de fuerza, que se celebran cantando y bailando su música aborigen.

Durante todo el año el clima es cálido, la infraestructura de los hoteles óptima y los vuelos diarios desde Santiago comunican a los turistas efectivamente con el mundo.

Cruceros en la Antártica
Si al oír la palabra crucero piensa de inmediato en el Caribe o el Mediterráneo, no sabe de lo que se pierde: un crucero en medio de los glaciares antárticos.

Desde la ciudad de Puerto Montt y Punta Arenas salen varios navíos rumbo al continente blanco. Son barcos para unos 60 pasajeros, con todo el lujo y comodidad. Los precios inician desde los US$4.000 dólares y van hasta los US$21.000 por persona, en un recorrido de ocho días para tener una exclusiva e inigualable experiencia de viaje.

Los cruceros lo llevarán por varios glaciares y canales de la Antártica, donde podrá tomarse uno de los mejores whisky con hielo conservado por miles de años. Además puede conocer el poblado más al sur del continente americano: Puerto Williams, junto con el famoso Cabo de Hornos, las Islas Shetland del Sur, el mítico Mar de Drake, el Canal Beagle y desde luego poder pisar el continente blanco e inhóspito de la Antártica, un lujo que pocos terrenales pueden darse.
Algarrobo, Chile