Publicado el 09 de julio, en el diario El Mercurio. Enlace a la versión web aquí, la versión de papel digital aquí.
En el país hay cuatro por cada 100 habitantes, mientras que en Argentina hay tres y en Uruguay 17:
Esto ha obligado a las tiendas especializadas a ofrecer otras alternativas, como traer modelos a pedido, y explotar nuevos nichos como las miras láser y la venta de accesorios.
Desde los años noventa la venta de armas de fuego en el país ha ido en caída. Estas bajas han obligado a las armerías -173 a lo largo del país, según registros oficiales- a enfocarse en la oferta de accesorios como miras láser y armas de aire que no necesitan permisos legales, además de vender elementos para la pesca y el camping.
También han buscado desarrollar el mercado de armas de lujo, cuyo valor fácilmente puede superar el millón de pesos por pieza, aunque representan un bajo volumen.
Los proveedores reportan que la mejor temporada de los últimos años fue paradójicamente la del terremoto. En marzo las ventas experimentaron un pequeño boom . Óscar Gatica, dueño de la armería Armarket, explica el fenómeno. “Las personas, al ver los saqueos, decidieron armarse. Vendimos casi cuatro veces más que en un mes normal”, asevera; pero pasado el susto las cifras vuelven a ajustarse.
Según algunos expertos, una de las razones de por qué la compra de armas -al menos en el mercado formal- va a la baja en el país, considerando que los índices de inseguridad han ido en aumento, podría tener que ver con las estrictas regulaciones que, por ejemplo, limitan el número de balas o cartuchos que un particular puede comprar durante el año (ver recuadro).
También podría influir que en Chile la posesión de armamento privado ya es relativamente alta si se la compara con la región. Mientras aquí hay cuatro armas por cada 100 habitantes, en Brasil la proporción es de dos, Argentina tres y 17 en Uruguay.
Lo cierto del caso es que los comerciantes de Santiago y regiones admiten que las ventas han descendido, lo cual es refrendado por la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN). Sus registros indican que la inscripción de armas ha bajado 63,3% entre 2004 y 2009. De allí la necesidad de buscar nuevos nichos de negocios.
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